A la caída de la producción de aceite de oliva en España por la sequía y a la subida de los precios le ha seguido un descenso de las ventas que confirma las predicciones de un sector que ve reajustes en el mercado.

Los últimos datos de la Asociación Nacional de Industriales Envasadores y Refinadores de Aceites Comestibles (Anierac) reflejan un 23 % menos de ventas en el primer trimestre del año y un 14 % menos en los primeros seis meses de campaña.

«Todo es consecuencia de la falta de producto», asegura a Efeagro el presidente del sector del aceite de Cooperativas Agroalimentarias de España Rafael Sánchez de Puerta, que insiste en la interconexión de esas tres variables: disponibilidad, salidas al mercado y precios.

LA CLAVE ESTÁ EN LOS PRECIOS

A su juicio, la única forma de reducir las ventas es por la vía de los precios, porque no se puede mantener el consumo cuando la producción de aceite de oliva caerá previsiblemente un 50 % esta campaña, a unas 680.000 toneladas.

El precio en origen del aceite de oliva no ha parado de crecer en los últimos meses hasta los actuales 5,4 euros por litro, según los sistemas de información Poolred e Infaoliva.

Sánchez de Puerta considera que la bajada del 10 al 5% del IVA en el aceite, en vigor desde enero, «se ha quedado en nada», aunque haya podido dar cierto «alivio a los consumidores».

En adelante, alerta de que la sequía agravará la situación, ya que el mayor déficit de producto subirá más los precios y esto hará bajar más la demanda, sin que tampoco haya una oferta «clara» fuera de España.

Primitivo Fernández, director de la patronal Anierac, destaca que «el mercado se está equilibrando por la poca disponibilidad», un efecto «hasta deseable» para evitar el desabastecimiento.

«Lo único que cabe esperar es que esta situación se mantenga y que además tengamos lluvia para tranquilizarnos un poco ante la próxima campaña», apunta.

Los hábitos de consumo están cambiando por efecto de la inflación, ya que antes el formato que más se vendía era la garrafa de cinco litros, que representaba un 45 % de la distribución de virgen extra en 2022, y ahora está tomando más protagonismo el de un litro, que ya el año pasado suponía el 32 % de las compras.

COSTES AL ALZA

Fernández afirma que la rebaja del IVA se la han «comido» los costes de producción del agricultor, que han contribuido a subir un 60% los precios en origen del aceite de oliva.

Si antes el precio de venta al público de una botella era en un 80% el valor del aceite de oliva y en un 20% el resto de gastos como los del envase, el cartón, el etiquetado o el transporte, ahora más del 90% del precio final corresponde al contenido del aceite, por más que hayan subido también los demás costes, añade Fernández.

En la última reunión del Observatorio de la cadena alimentaria, la consultora Kantar presentó un estudio que muestra que a mediados de marzo la subida del precio del aceite se había moderado al 9,5% respecto al mismo periodo de 2022, mientras que en los de oliva el incremento había sido superior al 25%.

Esa moderación del aceite en general está influida por el de girasol, que comenzó 2023 con precios casi un 50% superiores a los de inicios del año pasado, impactados por la guerra en Ucrania, y ha pasado a abaratarse casi un 20 % anual a mediados del mes pasado.

El responsable de Anierac sostiene que el aceite de girasol, cuyas ventas han caído el 11,7 % entre enero y marzo, está «arrastrando precios relativamente altos aunque ahora hayan empezado a bajar».

MERCADO EXPORTADOR

En este contexto, el director gerente de la Asociación Española de la Industria y el Comercio Exportador del Aceite de Oliva (Asoliva), Rafael Pico, precisa que la guerra de Ucrania, al limitar y encarecer la oferta de girasol, «ha dado una oportunidad a los aceites de oliva» porque se han podido recuperar las exportaciones tras el descenso previo registrado por el aumento de precio.

No obstante, el impacto de la sequía se está observando también en las exportaciones.

Según los últimos datos oficiales, las ventas españolas de aceite de oliva virgen extra al exterior cayeron un 40% en los dos primeros meses del año en comparación con el mismo periodo de 2022.

«Una campaña normal de exportaciones de aceite de oliva está en 1,1 millón de toneladas, pero este año, en el mejor de los casos, no llegará a las 700.000 toneladas. Si no llueve, la situación se agravará porque probablemente la producción esté comprometida», señala Pico.

Hasta la fecha, afirma que se han importado 130.000 toneladas, cifra que puede alcanzar las 200.000 toneladas de otros años, a la espera de que llegue aceite de Portugal en septiembre y de que Túnez permita la salida de su contingente.

(Texto: Belén Delgado / Efeagro)

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