El mercado mayorista de cereales inician el año con una subida de los precios del trigo blando, el maíz y la cebada, pero con un ligero retroceso en la cotización media del trigo duro,que cabe recordar acabó con una subida de casi un 24% respecto al año anterior.

Así lo recogen los datos difundidos este martes 7 por la Asociación de Comercio de Cereales y Oleaginosas de España (Accoe), relativos a la primera semana de 2020 (del 1 al 7 de enero), que también han reflejado un repunte del precio de la cebada de malta.

El trigo blando tiene en el citado periodo un precio medio mayorista de 201,09 euros/tonelada, lo que supone un incremento del 0,38 % en comparación a la semana anterior.

En cuanto a la cebada, el precio medio se ha situado en 181,74 euros/tonelada, un 0,18 % superior al obtenido en la última semana de 2019.

Para el maíz, el precio medio mayorista ha ascendido a 180,23 euros/tonelada, un +0,27 % en comparación a la semana precedente.

Respecto al trigo duro, -uno de los cereales que más subieron en 2019-, el precio medio ha sufrido un descenso del 0,52 % respecto a la semana anterior, con 252,17 euros/tonelada.

Los mayoristas inician el año marcando un ligero alza de la cotización media para la cebada de malta, que queda en 190,80 euros/tonelada.

La superficie extremeña de cereal mantiene la tendencia a la baja y cae un 1%

Por otro lado, los datos de la superficie destinada al cultivo del cereal inician el año con un descenso del uno por ciento en Extremadura para la campaña de este año respecto a 2019, con lo que se mantiene la tendencia a la baja de los últimos tiempos.

El presidente de Coag Extremadura, Juan Moreno, ha dicho a Efe que los bajos precios de los últimos años, unido a que la producción del cereal es especialmente sensible a condiciones climatológicas adversas, provocan que la superficie cultivada se reduzca y se sitúe en unas 250.000 hectáreas, según ha precisado.

Ha explicado que las condiciones específicas de las zonas de secano donde se cultiva el cereal hace que los cultivos alternativos sean principalmente el olivo y almendro, dos sectores en alza en la región.

Pese a todo, el final del periodo de sequía gracias a las precipitaciones de otoño ha contribuido en muchos casos a apostar por el cereal, pues una continuidad en la ausencia de lluvias «hubiera sido muy negativo» en este sentido.

Las precipitaciones han contribuido además a que la «nacencia» (nacimiento) de la planta esté siendo buena.

Además, las lluvias no han impedido las labores de siembra, ha manifestado Juan Moreno, pues ha llovido «en su justa medida» para beneficiar al cultivo pero sin dificultar las tareas agrícolas.

Pese al buen inicio del cultivo, el máximo responsable de Coag Extremadura ha recordado que aún es muy pronto para determinar qué producción se alcanzará en la próxima campaña, pues al cereal le afecta de forma muy negativa cualquier incidencia climatológica durante el invierno y la primavera.