Más de un millar de tractores y varios miles de personas han tomado este martes 10 las calles de Zaragoza para concienciar a las ciudades sobre los problemas que atraviesa el campo aragonés, los mismos que los del resto de España, y exigir una PAC y unos precios justos que permitan a agricultores y ganaderos vivir de su trabajo y en el medio rural. Y, tal vez, puede ser la última gran protesta, junto con la desarrollada en Cuenca, ante la crisis del coronavirus, que ya está provocando algunas suspensiones de actos.

«Queremos vivir en nuestros pueblos, por la dignidad y las gentes del campo», gritaba un agricultor, altavoz en mano, desde un tractor a su llegada al Paseo de la Independencia, que ha quedado colapsado por vehículos agrícolas llegados desde todos los puntos de la Comunidad.

Casi 1.500 tractores, cincuenta autobuses y miles de agricultores desplazados en vehículos privados no han querido perderse esta movilización en Zaragoza que desde las organizaciones agrarias han calificado de «histórica», ya que la anterior tractorada, hace dos años, reunió a unos doscientos vehículos.

A las 8.30 horas de la mañana se han comenzado a concentrar en el Parking Sur de la Expo los primeros tractores y dos horas después todavía seguían llegando pese a que muchos habían emprendido el viaje antes de las primeras luces del alba. Es lo que tiene Aragón, una Comunidad muy dispersa geográficamente con distancias de hasta 300 kilómetros hasta la capital, ubicada en el centro.

no solo peligra la agricultura y los profesionales por no poder aguantar los precios sino que se acentúa la despoblación

Cientos de agricultores veteranos, menos jóvenes y también mujeres que defienden su visibilidad en un mundo mayormente masculino pero en el que siempre han estado presentes, como ha destacado Tania Barrera, ingeniera agrónoma dedicada al asesoramiento de empresas agropecuarias, han copado el centro de la capital aragonesa durante toda la mañana mientras esperaban la llegada de los tractores.

«El problema es que las mujeres son invisibles, pero cuando se apoderan de una explotación y tienen papel, el hombre las apoya», además de que «la mujer es muy técnica y lo lleva todo de lujo», ha resaltado Barrera parapetada junto a otras mujeres detrás de una pancarta en Zaragoza en la que, con letras violetas, se leía «sin igualdad ni agricultura y ganaderos no hay mundo rural».

Un grupo de jóvenes de Olvés, en la provincia de Zaragoza, se lamentaba de lo difícil que es poder vivir del campo. Han heredado las explotaciones familiares pero no les llega para vivir de lo que vivían los padres. Realizan «inversiones a ciegas», como reconocía a Efe Sergio Sebastián, pero es un trabajo vocacional y que les gusta, aseguraba Víctor Sanz.

«Nuestra agricultura es de personas que sienten, que invierten, que se juegan su futuro y el futuro de sus hijos. Queremos vivir de la tierra, del cordero, de los terneros, del maíz, la alfalfa, el trigo y la cebada, del melocotón…producir en ecológico y convencional, ser intensivos y extensivos… una agricultura viva, independiente, justa y con futuro», recogía en el manifiesto que ha leído el periodista Chema Paraled, director y presentador del programa de la televisión autonómica Tempero.

En declaraciones a Efe, Paraled ha advertido de que no solo peligra la agricultura y los profesionales por no poder aguantar los precios sino que con ello se acentúa la despoblación y «pone en riesgo un consumo de productos sanos, producidos con responsabilidad y cercanos» y con ello la desaparición de la dieta mediterránea.

Un riesgo que las organizaciones convocantes, UAGA, Asaja, UPA y Cooperativas Agroalimentarias, han querido poner en evidencia con el lema de la convocatoria en Zaragoza «¿Quién te dará de comer mañana?».

Por ello, la reivindicación común de los líderes de las organizaciones agrarias es la de lograr unos precios justos y para eso consideran necesario que el Gobierno de España vele por que el decreto recientemente aprobado, aunque «insuficiente», se cumpla «al cien por cien», ha señalado desde UPA José Manuel Roche.

También es un grito común que en la negociación de la nueva PAC se acabe con los derechos históricos, para que cobren las ayudas quienes «trabajan la tierra, se suben al tractor y cuidan el ganado», ha apuntado el secretario general de UAGA, José María Alcubierre, quien considera que la actual es una PAC «injusta, que tiene la tierra secuestrada».

Desde Asaja, su secretario general, Ángel Semper, ha reclamado al Gobierno que responda al «interés general» y no porque ahora «los agricultores estén de moda, porque las modas pasan», y que resuelva los problemas del territorio desde el punto de vista social y agrario, a los que, a su juicio, «los políticos no están respondiendo», pese a que este martes representantes de todas las formaciones políticas han querido estar presentes en la movilización para mostrar su solidaridad con las reivindicaciones.

Por su parte, el presidente de las Cooperativas Agroalimentarias, José Víctor Nogués, ha reconocido que el agricultor es «muy individualista» pero el futuro del campo pasa por unas cooperativas «vivas» y de mayor tamaño como única forma para poder llegar al mercado, afrontar la digitalización y poder cumplir la normativa porque, ha advertido, «las grandes empresas venden solo a especuladores».

La falta de regulación y control de la fauna salvaje como el lobo, el oso o los conejos y la necesidad de afrontar la limpieza del Ebro para evitar que las riadas se lleven las cosechas de los pueblos ribereños han sido otros de los problemas para los que los agricultores y ganaderos han pedido hoy solución a través de eslóganes y pancartas, en lo que todos los participantes han definido como una fiesta y una movilización histórica.

Cuenca moviliza a 200 tractores para denunciar la situación del campo

Por su parte, al margehn de Zaragoza, en Cuenca más de 200 tractores, según los organizadores, 122 según la Policía Local que también cifra en 700 los asistentes a la manifestación, han participado este martes en la marcha de Cuenca en defensa del campo y han exigido medidas como mantener las ayudas de la Política Agraria Común (PAC) o precios justos para sus productos.

Las tres organizaciones agraria convocantes, ASAJA, UPA y Coag, han subrayado que con estas movilizaciones están consiguiendo un amplio apoyo social y que los ciudadanos estén más cercanos a sus demandas y reivindicaciones.

El presidente de ASAJA de Cuenca, José María Fresneda, ha destacado el «esfuerzo de unidad» que han hecho las organizaciones agrarias y ha agradecido el respaldo que están recibiendo de la sociedad «que está por fin con nosotros, y la gente de la calle está apoyándonos».

Por su parte el secretario general de UPA en Castilla-La Mancha, Julián Morcillo, ha resaltado también que después de mes y medio de movilizaciones, los agricultores y ganaderos han «sido capaces de darle la vuelta a la visión que el resto de la sociedad tiene» de ellos.

Los agricultores han exigido que los precios de productos como el ajo, la cebada o el girasol, del que Cuenca es la principal productora nacional, sean justos porque han denunciado que actualmente no llegan a cubrir los costes de producción.