La Comunidad de Labradores y Ganaderos de Almendralejo exige al Gobierno de Extremadura y a la Agencia de Información y Control Alimentario (AICA) que velen por el cumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria, para que durante la campaña de recogida de la aceituna de molino en Tierra de Barros no se venda a pérdidas y no se incurra en el fraude del que fueron víctimas los agricultores durante la reciente campaña de verdeo, cobrando un 20% menos de los costes de producción.

El presidente de la CLGA, Juan Jesús Rama, considera que el precio que deberían pagar intermediarios, puestos y almazaras por el kilo de aceituna de molino debería estar entre 0,50 y 0,55 € con un rendimiento medio del 1820%, «ya que de lo contrario volveríamos a incurrir en la venta a pérdidas, y convertiría la agricultura tradicional en esta zona en una actividad totalmente insostenible”.

La Comunidad de Labradores advierte que «el AOVE nuevo en Jaén ya está pagando en origen a 3,63 €, por lo que los precios que considera oportunos para la aceituna negra no son nada descabellados, máxime si tenemos en cuenta que el verdeo fue un auténtico fiasco sin justificación alguna, al contar con una gran cosecha en cantidad, calidad y calibre».

RECOMENDACIONES Y UN AVISO: UN AOVE CUESTA UN 300% MÁS CARO QUE LO QUE PERCIBE UN AGRICULTOR POR LA ACEITUNA

Ante esta situación la CLGA recomienda que los agricultores vendan su aceituna de molino con un análisis de rendimiento que, previsiblemente será mayor transcurridos unos días después de las precipitaciones caídas. Además, propone que cuando las ventas sean por estimación de rendimiento que le sumen esos dos o tres puntos que suelen restar sobre el rendimiento bruto.

Otra de las alternativas que propone la Comunidad de Labradores es que se busquen intermediarios, comercializadores y almazaras externas solventes dispuestos a pagar un precio justo a los productores para que, previo contrato garantizado, les vendamos a ellos.

Juan Jesús Rama entiende que «si la agricultura no es rentable por sí misma y con el incremento de más de un 25% de los costes de fitosanitarios, fertilizantes, maquinaria, gasóleo… al que estamos asistiendo este año es imposible que lo sea muchos productores se plantearán la posibilidad de sustituir los cultivos tradicionales, abandonarlos o reestructurarlos para su mecanización, con la pérdida del importante volumen de mano de obra que eso conlleva, en una región ya azotada duramente por el paro».

Desde la Comunidad de Labradores y Ganaderos de Almendralejo no cuestionan el precio al que se vende el AOVE en los supermercados y en las grandes superficies. Es más, «sabemos que estas áreas en ocasiones utilizan el aceite o la leche como productos reclamo vendiéndolos por debajo del precio que pagan a sus proveedores. Seguramente el AOVE es uno de los artículos que menos margen de beneficio les deja a estos distribuidores finales. Nuestro único objetivo es que paguen a los agricultores un precio justo por la materia prima».

La Comunidad de Labradores concluye con una invitación a la reflexión de productores, autoridades competentes y consumidores finales cuando vean en los lineales el precio del AOVE un 300% más caro del precio que percibe el agricultor por la aceituna, y hasta un 900% cuando se trata de algún aceite gourmet.