La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos COAG de Sevilla ha alertado de la dramática situación que viven los agricultores regantes de las Marismas del Guadalquivir que se quedan fuera de las ayudas de sequía, mientras ven cómo sus explotaciones están al límite por la sequía, la reducción de las dotaciones de riego y los costes de producción.

COAG Sevilla ha enviado al viceconsejero de Agricultura de la Junta de Andalucía, Vicente Pérez, una carta en la que le traslada la dramática situación del sector en esta zona y le pide “encarecidamente que desde la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de Andalucía se les atienda”, “al amparo del presupuesto de 10 millones de euros contemplado en el tercer Decreto de Sequía de la Junta de Andalucía”.

Ramón García, secretario provincial de COAG Sevilla, ha señalado que el Gobierno central “ni siquiera nos contempla” y “no entendemos que desde Madrid no se haya tenido en cuenta esta comarca de las Marismas del Guadalquivir”, mientras que “esperamos que en Andalucía sí se haga”.

ADVIERTEN DE QUE LA SITUACIÓN DE LOS AGRICULTORES DE LA ZONA ES “LÍMITE”

García ha insistido en que “la producción de los cultivos tradicionales de nuestra zona ha sido nefasta: la remolacha se ha secado, y de las 90/100 toneladas, que sería lo normal, se ha pasado a apenas 25 toneladas de producción; el cereal se ha perdido en más de un 70%, y se ha procesado para heno; el girasol ni siquiera se ha sembrado por la escasas dotaciones de agua y las perspectivas del algodón son nefastas”. “Solo hay que salir a la carretera y es desolador ver el paisaje, en la zona no hay nada, es como si hubiese caído una bomba, está todo seco”.

La situación de los agricultores de la zona es “límite”. Partiendo del general incremento de los costes de producción que soporta el sector agrario, y los efectos de una acusada sequía, que suma ya tres campañas con fuertes reducciones en la dotación de agua para riego, que no dan para sacar adelante ningún cultivo.

Ahora, además, se quedan fuera de unas ayudas que puedan, en parte, salvar su forma de vida, en la mayoría de los casos explotaciones familiares, cuyo único ingreso procede de la agricultura.

Fue la semana pasada cuando, tras la reunión mantenida entre las Organizaciones Profesionales Agrarias (OPAs) y el Ministerio, se puso de manifiesto que con las ayudas dispuestas por el Gobierno se pretende atender al arroz y al tomate de industria, además de otros cultivos de secano.

Sin embargo, los agricultores de las marismas se encuentran en la misma situación que los arroceros o los productores de tomate de industria, los cultivos característicos son remolacha (1.500 ha), girasol (1.000 ha), algodón (mayoritario, con más de 7.000 ha) y otros herbáceos con menor superficie, también algunos leñosos.

Estos agricultores llevan como mínimo 3 años adaptando sus producciones a recortes de dotaciones importantes, lo que se traduce en pérdidas de rendimiento y por ende, de renta, además de limitar la capacidad de invertir en un cultivo sustituto o directamente, en la próxima campaña.

Este año, en los casos en los que se ha sembrado algo en las Marismas del Guadalquivir, no han podido sacar adelante los cultivos, a lo que hay que sumar el desastre causado en la zona por la inesperada tormenta de granizo sucedida en mayo, que arrasó con las plantaciones existentes en el momento, sobre todo girasol, y algunos invernaderos.

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