El 2020 ha sido uno de lo peores año para la Denominación de Origen ‘Valdepeñas’, especialmente en cuanto a su funcionamiento y los problemas que se han ido generando en su seno, con enfrentamientos internos, la elección de un nuevo presidente (que ha ahora ha anunciado su dimisión tras solo un mes en el cargo) y con un pulso con los precios de la uva que ha marcado esta campaña. Pero, afortunadamente, no todo son malas noticias, ya que la DO ha otorgado la valoración oficial de calificación de “muy buena” a la cosecha de 2019, tras el cambio de sistema para concederlo por culpa de los problemas generados por la pandemia este año.

En años anteriores esta valoración se obtenía a partir de las indicaciones de los miembros de los dos comités de cata de la selección del vino genérico y del concurso de los “Premios a la Calidad” tras un riguroso proceso de calificación mediante análisis sensorial.

Sin embargo, este año, al no poder realizarse ambos concursos por el confinamiento de primavera y posteriores medidas sanitarias, el sistema de calificación ha cambiado. Han sido los representantes de agricultores y bodegas en la Junta Directiva los que han acordado esta calificación teniendo en cuenta tanto la calidad de la materia prima, así como la calidad de los vinos jóvenes ya en el mercado y los vinos que serán los futuros crianzas, reservas y grandes reservas que actualmente reposan en las barricas.

Como datos que merece la pena recordar, la cosecha de 2019 en la Denominación de Origen Valdepeñas fue de 34,6 millones de kilos de uvas de variedades blancas (moscatel de grano menudo, sauvignon blanc, chardonnay, macabeo, verdejo y airén) y 70,5 millones de kilos de uvas tintas de las variedades petit verdot, garnacha, merlot, cabernet sauvignon, syrah y, principalmente tempranillo.