Jóvenes Agricultores ASAJA Alicante valora la Jornada sobre el futuro del agua, en la que han participado la a ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera y el presidente de la Generalitat, Ximo Puig,, entre otros, como un ataque directo al Trasvase Tajo-Segura y a los regantes. Una vez más, Ribera deja claro que en el futuro de sus políticas hídricas el acueducto está condenado, ya que afirma que este deberá adaptarse a un escenario climático en el que el Ministerio ha estimado una disminución de la disponibilidad de agua de los ríos de alrededor de un 40% en los próximos 30 años.

En la jornada, Ribera ha dejado claro que en sus futuras políticas hídricas el Trasvase Tajo-Segura tiene la condena asegurada, tras afirmar que las desviaciones de agua a través del acueducto deberán adaptarse al nuevo escenario climático que dibuja el Ministerio, en el que ha estimado una disminución disponibilidad de caudales de los ríos de alrededor de un 40% para 2050.

Dicho esto y, requiriendo la ministra en dicha jornada la necesidad de un tono conciliador que, según Ribera, todos los representantes políticos debieran tener cuando se refieren a una cuestión tan sensible como el tema hídrico en la provincia, desde ASAJA Alicante creen que «ya es hora de desenmascarar a este Gobierno socialista y dejar claro desde Transición Ecológica nunca se ha abordado el problema hídrico del sureste con ‘máximo diálogo, comprensión y empatía para todos los sectores’, sino con imposición, unilateralidad y  sectarismo».

NO ENTIENDEN «CÓMO LAS POLÍTICAS HÍDRICAS DE ESTE GOBIERNO NO APUESTA Y CRIMINALIZA OBRAS COMO LOS EMBALSES, LOS TRASVASES O LA MODERNIZACIÓN DE LOS REGADÍOS”

«Quizá Teresa Ribera si tenga la comprensión y empatía del presidente de la Generalitat, Ximo Puig, pero, desde luego, no la tiene de nadie más en Alicante, Murcia y Almería, donde siempre ha actuado contra los regantes a golpe de imposiciones y sin contar con ninguno de los sectores productivos para llevar a cabo su hoja de ruta de sustituir el agua de los ríos por agua desalada. Asimismo, es difícil que le mostremos empatía y tengamos tono conciliador mientras ella decreta la desaparición de la agricultura mediterránea», denuncia el presidente de ASAJA Alicante, José Vicente Andreu.

Respecto a la jornada sobre el futuro del agua ,el presidente de ASAJA afirma que «esta ministra, que tanta gala hace del diálogo, es la primera que con sus políticas nos ha negado el presente a los alicantinos con su tesis expuesta en este foro, en el que se ha referido explícitamente a dar prioridad a las políticas ambientales y al uso ambiental del recurso hídrico, olvidando por completo en su planificación la atención a las demandas, tanto agrícolas como domésticas, y olvidando la planificación hidrológica actual tan necesaria en nuestro país.

En opinión de ASAJA Alicante, si nos encontramos ante un escenario de cambio climático con episodios más severos de sequías pero, también, de lluvias torrenciales e inundaciones, no entienden «cómo las políticas hídricas de este Gobierno no apuesta y criminaliza obras tan básicas como los embalses, los trasvases o la modernización de los regadíos, porque lo más lógico es que ante un escenario como el que nos movemos, de fenómenos meteorológicos cada vez más extremos, cuanto más reguladas tenga sus cuencas un territorio más y mejor podrá enfrentarse con seguridad a los efectos del cambio climático».

Por su parte, el papel en este foro sobre el futuro del agua del president de la GVA, Ximo Puig, también ha destacado por volver a desaprovechar una vez más la oportunidad de reivindicar una infraestructura imprescindible para la provincia de Alicante frente a la ministra. «Puig ha vuelto a ejercer de político gris con su tono de ‘buenismo´ frente al inmovilismo ecologista de Ribera. Es por ello que debo decir que el president nos ha hecho sentir vergüenza con su actitud dócil y sumisa y su falta de entereza e integridad como político frente a Teresa Ribera en una oportunidad de oro para plantarle cara, con todos los sectores productivos alicantinos de su lado y deseosos de ver en él un punto de inflexión y una defensa acérrima al trasvase Tajo-Segura«.