El president de la Generalitat, Ximo Puig, ha reiterado su compromiso por la defensa de los regantes y su lealtad en la búsqueda de soluciones de consenso para garantizar «agua para siempre», «sin fanatismos ni pancartas». Así lo ha manifestado durante su intervención en la sesión inaugural del Diálogo sobre el Futuro del Agua, en la que también ha participado la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera.

En concreto, el president se ha referido a los trasvases como infraestructuras «básicas» para garantizar agua a la provincia de Alicante, y en este sentido ha reiterado la irrenunciabilidad del trasvase Tajo-Segura y ha anunciado que la Generalitat destinará 25 millones de euros a actuaciones de mejora del trasvase Júcar-Vinalopó en los próximos tres años.

El jefe del Consell ha destacado que la «geografía agraria» de la Comunitat Valenciana, donde más de 80.000 personas viven directamente de la agricultura, requiere «soluciones sostenibles» tanto medioambientalmente como en el tiempo y en costes, porque la «transición hídrica también tiene que ser justa», ha manifestado.

RIBERA ALERTA DE QUE EL SURESTE ESPAÑOL CONTARÁ CON 40% MENOS DE AGUA EN 2050

 La vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, ha alertado este lunes de que los informes muestran que el sureste español contará para 2050 con un 40 % menos de recursos hídricos que en la actualidad.

Se trata de una pérdida de más de 15 puntos porcentuales respecto al resto de España, donde esos recursos se reducirán, de media, en un 24 por ciento.

Ribera ha señalado que el Ministerio trabaja, además, «para que la capacidad de reutilización, de desalación o de aportes de agua a través de trasvase o de los propios ríos» consigan una interconexión para lograr «que no haya un rincón sometido con estrés hídrico».

La ministra ha resaltado que ahora es momento para «pensar en el hoy y en el mañana, pero también en el pasado mañana y en los próximos diez años», porque, ha reivindicado, «hay inteligencia en gestión», pero también «digitalización, mejoras en cultivos adaptativos, prevención de inundaciones y una mayor eficiencia».

Por su parte, el alcalde de Alicante, Luis Barcala, ha asegurado que la alternativa al trasvase Tajo-Segura no es viable, ya que mientras cada metro cúbico proveniente del Tajo cuesta un kW/h, un metro cúbico de agua desalada cuesta cuatro, por lo que ha acusado al Gobierno de causar «un daño irreparable» a la provincia.

«Es necesario alzar la voz frente a los constantes recortes de caudales del Trasvase Tajo Segura» y garantizar el agua, ha denunciado el alcalde, que ha criticado que «no tiene sentido, ni es justo en modo alguno, que en lugar de premiar a quien más se esfuerza en el aprovechamiento óptimo de los recursos hídricos, este sea el más penalizado en el reparto de esos recursos».

Puig ha asegurado que el trasvase Tajo-Segura es «fundamental e irrenunciable», al tiempo que ha asegurado que «se debe utilizar con la máxima energia y eficiencia», aunque ha afirmado que no hay que buscar confrontación: «No queremos pancartas ni electoralismo», ha explicado.

Ribera ha sostenido, sobre la crítica de Barcala, que no le ha parecido que el tono «fuera el más indicado para entablar un diálogo», pero ha destacado que entiende «la sensibilidad de Alicante, Murcia, Almería, Toledo, Guadalajara o Tarragona», al ser un tema «extremadamente sensible».