Una treintena de tractores de agricultores convocados por Unió de Pagesos (UP) han protagonizado una marcha lenta en Ripoll para pedir respeto al sector y protestar por la multa de 5.500 € impuesta a un ganadero por la muerte accidental de 25 sapos que se vieron atrapados en su finca por una valla eléctrica que evita que las vacas accedan a la carretera.

Según ha informado este jueves 19 el sindicato agrario, la manifestación ha contado con la participación de unas doscientas personas y de otros 50 vehículos, y los agricultores y ganaderos han exigido respeto al sector y han reclamado a las administraciones que las normativas se adapten al ámbito rural y que se apliquen «con sentido común».

Los hechos que han detonado la protesta sucedieron hace un mes en Sant Joan de les Abadeses (Girona), cuando un ganadero instaló un cercado eléctrico a ras de suelo para evitar que su ganado accediera a la carretera y que causó la muerte accidental por electrocutación de los sapos.

Un colectivo ecologista lo denunció en las redes y los agentes rurales pidieron al ganadero que elevara el cercado, a lo que se opuso argumentando que podría poner en peligro a quien camina o va en bicicleta.

Los agentes le multaron entonces con 3.000 euros amparándose en la ley de Patrimonio Natural y la Biodiversidad, además de 2.500 euros más por los daños y perjuicios causados (100 euros por cada uno de los sapos muertos).

La protesta ha concluido ante la sede de Agentes Rurales de Ripoll, donde se ha leído un manifiesto que denuncia también actitudes incívicas que derivan en campos sembrados chafados e invadidos por vehículos que acampan.

También se se ha aprovechado para pedir respeto al sector y se ha criticado la «falta de regulación de la masificación en los espacios naturales» y se ha subrayado que el perjuicio que causa «no se traduce en compensación alguna para la agricultura».