Decisiones como la del Ajuntament de Barcelona de reducir drásticamente la presencia de carne de los menús de los centros escolares, pueden afectar la salud y el desarrollo de los más de 400.000 niños y las niñas que viven en familias vulnerables en Cataluña, según los datos publicados por descat, según denuncia JARC.

Iniciativas como esta son un grave error y una irresponsabilidad, y responden, según las entidades, a cuestiones políticas, ignorando las recomendaciones de expertos en salud y nutrición, como la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), que defiende el consumo de carne como parte de una dieta equilibrada, o la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), que considera necesario que niños y adolescentes consuman carne entre 5 y 8 veces por semana (raciones de entre 30 y 120 g).

Por otro lado, existen evidencias científicas (Agdevola et al. 2019) de que los países con un menor consumo de carne per cápita tienen las tasas de retraso en el crecimiento infantil más altas, algo que se nota en las familias vulnerables. En Cataluña muchas familias con pocos recursos económicos pueden ver comprometida una dieta equilibrada para sus hijos, si se reduce la presencia de carne a los menús de las escuelas.

Los firmantes piden al DACC que defienda la producción y el consumo de carne ante ataques como este o en relación con informaciones falsas o poco contrastadas sobre el sector, que difunden medios de comunicación, entre ellos algunos de titularidad pública. Estos señalan a la ganadería como principal responsable de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) o la acusan de prácticas contrarias al bienestar animal o la salud.

EN CATALUÑA, DEL TOTAL DE LOS GEI EMITIDOS A LA ATMÓSFERA, SOLO EL 8% SON ATRIBUIBLES A LA ACTIVIDAD GANADERA

La realidad de la ganadería catalana dista mucho de esta imagen. Para empezar porque la normativa europea, que cumplen tanto los ganaderos como los operadores de la industria cárnica, garantiza los estándares de sanidad, bienestar animal y medioambientales más exigentes del mundo.

Respecto a la sostenibilidad, las entidades recuerdan que el 80% de las emisiones mundiales de GEI que produce la ganadería proviene de países en vías de desarrollo. En Cataluña, del total de los GEI emitidos a la atmósfera, solo el 8% son atribuibles a la actividad ganadera.

Además de luchar contra las fake news, los firmantes plantean que habría que educar a niños y jóvenes sobre nutrición y producción de alimentos con una asignatura impartida en escuelas e institutos, con el objetivo de que puedan tomar decisiones fundamentadas sobre una base científica en el futuro en relación a su alimentación.

El sector ganadero catalán es estratégico y constituye la principal actividad económica de muchas zonas rurales. Genera el 64,44% de la Valoración de la Producción Final Agraria catalana, y una gran cantidad de puestos de trabajo directos e indirectos, ligados a las 25.706 explotaciones ganaderas distribuidas por nuestro territorio (según datos facilitados por el DACC al 2020).