La letra pequeña de las propuestas siempre obliga a tener que pensar qué es mejor para cada agricultor. Comisión Europea ha propuesto la derogación de determinadas obligaciones sobre diversificación, rotación de cultivos y barbechos para la campaña 2023/2024, con el fin de incrementar la producción agrícola en el contexto de unos mercados muy tensionados por la guerra en Ucrania. Sin embargo, esta medida no afectará al maíz y soja, por lo que los agricultores de regadío de León podrán sembrar hasta el 96% de sus tierras de maíz, pero cobrarán menos ayudas de la PAC.

Se deroga la BCAM 7, donde se regulan las prácticas de diversificación y rotación de cultivos, por lo que en el año 2023 no sería obligatorio realizar dichas prácticas para poder cobrar los pagos de la PAC.

Respecto a la BCAM 8, que obliga a dejar cada año un 4% de las tierras de cultivo de superficies y elementos no productivos, incluido el barbecho, la Comisión propone que esa superficie pueda ser cultivada, siempre que no sea de maíz o soja.

Siendo esto así, el agricultor, y en particular el agricultor de regadío que mayoritariamente siembra maíz en León, tendrá que valorar, para el año 2023, a qué eco-régimen le interesa acogerse, lo que decidirá en función de las obligaciones que supone y de los ingresos que reporta en ayudas, ya que si incrementan la siembra de maíz cobrarán menos ayudas de la PAC.

En estas circunstancias, en opinión de ASAJA León, el más sencillo de cumplir es el de “espacios de biodiversidad en tierras de cultivo”, por el que se perciben 56,04 euros por hectárea tanto en secano como en regadío. Por el contrario, si se opta por el de “rotación con especies mejorantes”, cambiando de cultivo en al menos el 50% de la superficie, la ayuda es muy similar en el caso del secano, ya que es de 47,67 euros, pero muy superior en el regadío, ya que es de 151,99 euros por hectárea.

Con esta opción, la mayoría de los agricultores leoneses tendrían que reducir sus siembras de maíz en aproximadamente un 33%. ASAJA considera que la inmensa mayoría  de los agricultores se inclinarán por la opción de producir más maíz en vez de por la opción alternativa que supone cobrar mayor importe de ayudas y sembrar menos maíz.