Aunque desde la Junta y las propias organizacioens agrarias se reconce cada vez más que la futura PAC no va a ser tan perjudicial como se esperaba para Andalucía,el sector almeriense representado en las tres organizaciones profesionales agrarias. UPA, COAG y ASAJA que ha salido este miércoles 21 a la calle porque considera que el futuro marco comunitario a partir de 2023 debe revertir la crítica situación por la que atraviesa la agricultura y la ganadería, motor económico de una provincia que se encuentra, actualmente, incluida en una de las regiones más pobres y con menos subvención de España. Por eso reclaman una PAC más justa y con mayor importe de las ayudas.

En Almería reciben la PAC, actualmente, 7.000 perceptores, que se reparten unos 9 millones de euros de ayudas directas, lo que representa la cantidad más baja en Andalucía.

UPA, COAG y ASAJA tienen muy claro que la futura PAC debe traer consigo un mayor importe de las ayudas. Los pagos directos deben revertir la situación actual de un sector que se encuentra inmerso en tres de las regiones con menos subvención de media de todo el país. En este sentido, las tres organizaciones recuerdan que la agricultura y la ganadería almeriense están ubicadas en las regiones 401, con 90,92 euros por hectárea de media; la 201, con 84,50 euros por hectárea; y la zona de Huércal Overa y Bajo Almanzora, con 127,31 euros por hectárea.

RECHAZO A LA UNIFICACIÓN DE REGIONES, AL PAGO PREVISTO POR CABEZA DE GANADO Y CON LOS ECOESQUEMAS

Ante esta situación, advierten que no están dispuestas a aceptar una unificación de regiones con otras zonas que reciben aún menos ayuda. De ser así, Almería podría quedar encuadrada con varias comarcas de Teruel y otras zonas en las que los ingresos medios por hectárea se sitúan en los 79,29 y los 90 euros como máximo. De esta manera, temen una convergencia de las ayudas hacia los 100 euros de media, una cantidad irrisoria e insuficiente para potenciar el motor económico de la provincia, una agricultura y ganadería necesitadas de revulsivos comunitarios.

En cuanto a la ganadería, UPA, COAG y ASAJA exigen mayor cantidad de ayudas por cabeza de ganado declarada que por hectárea. De ahí que reclaman la eliminación de la percepción para aquellos que antes tenían ganado, pero ahora no, y siguen cobrando por el ganado que tenían a través de la tierra declarada. Además, consideran que las ayudas asociadas, aparte de incrementar los recursos, deben ir destinadas a los cultivos vulnerables mediante la modificación de las justificaciones productivas. Las tres organizaciones agrarias consideran fundamental que el Gobierno establezca una ayuda asociada estable. Igualmente reclaman el incremento de las ayudas asociadas para los frutos secos de secano, que en la propuesta del Ministerio para el periodo 2023-2027 siguen con la misma cantidad que en el actual marco comunitario.

Otro de los asuntos preocupantes para UPA, COAG y ASAJA son los ecoesquemas, donde inciden en reclamar una PAC más justa. Almería es una provincia en la que prácticamente no llueve. Eso significa que la obligatoriedad de dejar cubierta vegetal puede entrar en competencia desleal entre cultivos arbóreos, rompiéndose la costra superficial del terreno con la que se evita la evaporación de la poca agua que cae. Un sistema tradicional, defienden las organizaciones agrarias, que debe ser tenido en cuenta porque, de lo contrario, significaría la ruina total de la provincia al quedarse fuera de las ayudas por ecoesquemas el 99 por ciento de los agricultores almerienses.

Además desde las organizaciones agrarias seguimos apostando por apoyar, con firmeza, los planes de desarrollo rural (PDR), con un presupuesto suficiente, y que atienda, en especial y de forma inequívoca, a las medidas de incorporación de jóvenes a la actividad agraria y ganadera y a las de modernización del sector agrario, tan necesarias para la mejora provincial de los sistemas productivos agrícolas y ganaderos, así como las estructuras de regadío.

Por último, UPA, COAG y ASAJA, addemás de una PAC más justa, también reclaman al Gobierno la potenciación de las ayudas para la incorporación de jóvenes agricultores dentro del segundo pilar, así como la clarificación de las ayudas directas de pago básico en frutas y hortalizas. Ahora mismo existe gran incertidumbre en el sector sobre lo que pasará a partir de 2023, porque se desconoce cómo se tramitarán esas ayudas si es que las van a recibir igual que cualquier otro cultivo; y tampoco se sabe cómo será el mecanismo para acceder a ellas.