Cooperativas Agro-alimentarias de España ha solicitado al Ministro de Agricultura que el sector del aceite de oliva sea tenido en cuenta dentro de las medidas contempladas por la Comisión Europea para hacer frente a la actual crisis sanitaria, al igual que está haciendo con otros sectores. Mediante una carta, las cooperativas señalan la grave perturbación de mercado que sufre el sector desde el comienzo de la campaña pasada, a la que se suman las nefastas consecuencias de la imposición de aranceles por parte de EE.UU. al aceite de oliva envasado de origen español.

Por si fuera poco, el cierre del canal HORECA y del sector turístico como consecuencia de la crisis del COVID-19, dejan al sector en una situación de total vulnerabilidad.

Tal y como ha indicado Rafael Sánchez de Puerta, presidente del sector Aceite de Oliva de Cooperativas Agro-alimentarias de España, el escenario actual compromete seriamente la viabilidad de miles de explotaciones olivareras, por lo que «es imprescindible que el Ministerio adopte medidas que contribuyan a paliar la actual crisis, tanto propias como haciendo uso de las que está diseñando la Comisión Europea para apoyar a los diferentes sectores agrarios».

Las medidas que propone Cooperativas Agro-alimentarias de España son:

  • Inclusión inmediata del aceite de oliva en el artículo 167 del Reglamento 1308/2013 (OCM).
  • Posibilitar la adopción de acuerdos mediante extensión de norma que permitan adecuar la oferta y la demanda y consigan un mayor equilibrio en el mercado.
  • Aprobar un mecanismo de autorregulación voluntario que cuente con total seguridad jurídica y que contemple un apoyo económico para aquellos operadores que participen en el mismo.
  • Reforzar el mecanismo de almacenamiento privado contemplado en la OCM de modo que se pueda activar a precios superiores a los actualmente previstos y en volúmenes suficientes para contribuir de manera eficaz a la recuperación de los precios.
  • Reducir la oferta de producto del mercado eliminando por ejemplo aceite de inferior calidad, como el aceite de orujo, mediante el fomento de usos alternativos a la alimentación humana (industria, biodiesel o alimentación animal entre otros). En estos casos ese aceite debe recibir una ayuda que incentive su utilización y complemente su valor.
  • Implantación inmediata de sistemas fiables de control de la calidad, poniendo en marcha mecanismos eficientes que permitan dar más seguridad a los consumidores, mejoren la imagen del producto y den más seguridad jurídica a las empresas.
  • Apoyo en materia de promoción tanto a nivel nacional como internacional, reforzando las acciones que ponga en marcha el sector, dotándolas de un mayor presupuesto y trabajando desde el Gobierno de España para su difusión. Asimismo, se deberá trabajar para que la Comisión Europea incremente su presupuesto destinado a este fin y apoye firmemente al sector.

Por último, Rafael Sánchez de Puerta ha destacado que “nos encontramos en una situación límite, que no puede prolongarse más, ya que los daños que se pueden generar a todos los niveles de la cadena alimentaria pueden hundir a un sector que es clave para la economía de muchos pueblos y regiones”.