La venta de productos fitosanitarios cayó el 25% en 2022 en comparación con 2021, con un total de 57.164 toneladas de sustancias activas, lideradas por los fungicidas y bactericidas que representan uno de cada dos fitosanitarios adquiridos, según ha señalado el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA).

Los datos provisionales de la estadística de comercialización de productos fitosanitarios de 2022 reflejan que el grupo de sustancias activas que más se vendieron fueron los fungicidas y bactericidas, con 32.160 toneladas, lo que representa el 56,3% del total y una bajada del 22,7% respecto a 2021.

La comercialización de herbicidas sumó 12.186 toneladas, el 21,3% del total y con una disminución del 33,7% en tasa anual, mientras que la de insecticidas y acaricidas apenas se redujo el 1,3%, con 9.830 toneladas (el 17,2% del total).

Un total de 2.988 toneladas de molusquicidas, reguladores del crecimiento y otros productos fitosanitarios se vendieron en 2022, lo que representa una caída del 53,9% anual y una cuota del 5,23% dentro de las sustancias activas.

Gran parte de esta caída de las ventas se debe a los problemas climatológicos, en especial a la sequía, que ha venido viviendo el campo, así como a los problemas de rentabilidad de los cultivos, que ha obligado a muchos agricultores a reducir su consumo.

Paralelamente, esta situación ha creado un mercado negro e ilegal de estos fitosanitarios. De hecho, se ha ido notando un incremento de actuaciones de la Guardia Civil contra este mercado ilegal, llegándose a dar el caso de una reciente operación en la que se ha procedido a la detención de un hombre de 35 años por venderlos en plataformas de internet a particulares de once provincias, entre ellas Huesca, sin tener autorización para ello, incluidos productos prohibidos y cancelados hace más de 13 años por su afección a las personas y al medioambiente.