La menor subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) a 950 euros desde el 1 de enero, anunciada este miércoles 22 por la ministra de Trabajo, no ha tenido en cuenta la realidad de los sectores más afectados y dañará la sostenibilidad social y económica de las explotaciones hortofrutícolas, ante la imposibilidad de trasladar este incremento a los precios de venta y ante la fuerte competencia de países competidores extracomunitarios con costes laborales por hora hasta 10 veces inferiores, según FEPEX.

La aplicación en la última subida del SMI supuso un aumento de costes adicionales e incrementos salariales de entre un 7% y 22% a las empresas del sector hortofrutícola en todas las zonas de producción, según FEPEX, por lo que el incremento anunciado agudizará esta situación.

La menor subida del Salario Mínimo Interprofesional, que tendrá carácter retroactivo al 1 de enero, no ha tenido en cuenta la realidad de los sectores más afectados, como el hortofrutícola, en el que la mano de obra supone hasta el 45% de los costes de producción.

Tampoco ha tenido en cuenta, según FEPEX, la imposibilidad de trasladar a los precios el incremento de los costes, dada la globalización del mercado comunitario, con unos competidores, como Marruecos, con los mismos productos y calendarios y con un coste laboral por hora 10 veces inferior al de España. En el caso de Portugal, con una presencia creciente en el mercado nacional, el nuevo salario mínimo se encuentra un 50% por encima del de este país.

Ante esta situación, FEPEX considera que el sector productor exportador de frutas y hortalizas, que da empleo a un alto número de trabajadores de baja cualificación, con un porcentaje elevado de inmigrantes con muy poco tiempo de residencia en España, “va a reducir sensiblemente la actividad productiva, dado que no existe margen para incorporar el incremento de costes, lo que provocará una fuerte destrucción de empleo en los cultivos más intensivos en mano de obra”.

Una mala noticia para Extremadura

Por su parte, el presidente de APAG Extremadura Asaja, Juan Metidieri, ha calificado de “mala noticia para el campo extremeño” la nueva subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) anunciada por el Gobierno y que llegará hasta los 950 euros.

En opinión del dirigente agrario, esta nueva subida del SMI “va a condenar al cierre de las explotaciones” que requieren de más mano de obra para su funcionamiento, lo que también significará que se dejen de generar puestos de trabajo. El motivo es que es “inasumible” para ninguna explotación que en menos de un año se han aprobado dos subidas del SMI que rondan casi el 30%.

Según ha argumentado Metidieri, con este tipo de políticas lo que va a obligar es a una reestructuración del campo extremeño de tal forma que las producciones que hasta ahora eran generadoras de mano de obra tenderán a desaparecer por otras alternativas que sean “mecanizadas” y que tengan menor coste laboral, para hacerlas viables tras las subidas del SMI.

Por último, el presidente de APAG Extremadura Asaja ha considerado “inaceptable” que este tipo de decisiones se hagan sobre “tabla rasa” en todo el país, puesto que la realidad es muy diferente en las distintas regiones de España. Es irónico, ha señalado Metidieri, “que se haga una subida similar en todas las comunidades autónomas, pero luego existan brechas salariales de hasta 600 euros en el salario medio, como existe entre Extremadura y País Vasco”. Esa diferencia, concluye Metidieri, hace que sea muy diferente un SMI de 950 euros en una u otra región.

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