El proyecto SustForest Plus puso en marcha durante el mes de febrero el Reto de Innovación Resinera, una iniciativa que pretende reunir algunas de las mejores ideas innovadoras que contribuyan a la mejora de la calidad laboral y la rentabilidad del sector de la resina con el objetivo de hacer de la resinación un oficio con futuro. Ahora los ganadores de este reto han sido la aplicación informática Driada, un pote de colofonia y PINELAB-Little Big Factory.

El llamamiento a la comunidad innovadora del sector de la resina de España, Francia y Portugal se ha saldado con la presentación de un total de doce propuestas por parte de nueve participantes, todos ellos españoles.

Inicialmente estaba prevista la reunión presencial del jurado para proceder a la deliberación y designación de ganadores, como parte de las actividades de las jornadas internacionales “El resinero, un oficio con futuro”, durante los días 10 y 11 de marzo. Sin embargo, dichas jornadas debieron ser suspendidas, por lo que la organización tomo la decisión de evaluar y emitir el fallo mediante reuniones telemáticas de los miembros del jurado.

A pesar de las circunstancias, se ha podido contar con un jurado internacional compuesto por un comité de doce expertos socios del proyecto SustForest Plus, que representan a toda la cadena de valor del sector de la resina natural europea, desde propietarios forestales, hasta gestores, resineros, industriales y entidades de investigación de España, Francia y Portugal.

Tras las deliberaciones del comité de expertos, se han designado cinco finalistas entre los que se han nominado tres ganadores: el proyecto DRIADA para la gestión de datos forestales; el innovador pote resinero de colofonia; y el PINELAB Little Big Factory, una iniciativa que pretende desarrollar productos naturales de base resinera y calidad diferenciada en el sector de la cosmética y la alimentación. Los otros dos finalistas han sido el Método Resdrón que aplica la teledetección a la estimación de la producción de resina, y MARTRAK, un nuevo tractor remasador de resina.

Los ganadores del Reto

El proyecto DRIADA consiste en una plataforma de gestión de todos los datos forestales clave para la gestión y aprovechamiento del recurso resinero que permitirá conocer en tiempo real las existencias en número de árboles, los metros cúbicos de madera disponibles, las especies y fauna que los habita, el control de señalamientos y apeos, la cantidad de resina de cada pino, la mejor ruta a realizar para hacer la recogida de resina, entre otros.

Bajo el nombre de  “Un nuevo pote resinero” se propone sustituir el pote o envase tradicional de plástico donde se recoge la miera del árbol, por uno de plastisoles de colofonia con el fin hacer un aprovechamiento integral tanto del continente como del contenido.

La idea PINELAB “The Little Big Factory” propone crear una cooperativa local de trabajo que desarrolle el aprovechamiento de los subproductos de la resina cuyo mercado sea la industria cosmética y alimentaria. El objetivo es crear un pequeño motor para la economía local con repercusiones en el empleo rural, generando una identidad de origen y marca de calidad a través de la transformación de la resina directamente en el territorio resinero. De esta forma se ponen en el mercado productos sostenibles y ultranaturales, cada vez más demandados por el consumidor final.

Los finalistas del Reto

El Método RESDRÓN consiste en la detección de las masas más idóneas para la resinación con objeto de incrementar así la rentabilidad de la actividad del sector de la resina. Para ello se usan herramientas innovadoras que permitirán la obtención de índices relativos al estado fisiológico de las masas forestales. Así, se propone la obtención de  imágenes multiespectrales captadas por drones, imágenes hiperespectrales con un espectrorradiómetro, y se pondrán en relación con el flujo de resina que se determinará mediante pequeñas incisiones de tamaño predeterminado practicadas en el tronco.

MARTRAK, el carro remasador de resina está dotado de un motor y tracción a las cuatro ruedas con capacidad para transportar cuatro barriles de resina de 200 kilos. Este carro permite el vaciado automático de potes de resina sin esfuerzo por parte del operario y está dotado de luces. La ventaja respecto al sistema tradicional y manual reside en la facilidad de uso, disminución del esfuerzo y el número de horas, aprovechamiento de las horas de trabajo en los trabajos de pica y estimulación, y posibilidad de trabajar con poca luz.