ARAG-ASAJA ha insistido  este jueves 21 en la «necesidad» de que el Gobierno de La Rioja apruebe que la caza sea declarada actividad esencial siempre y cuando esté dirigida a controlar la sobrepoblación de fauna silvestre, o que, al menos, autorice la movilidad en toda la Comunidad para el control cinegético con el fin de reducir y prevenir los daños en los cultivos agrícolas, evitar el riesgo de propagación de enfermedades desde ciertas especies al sector ganadero, así como reducir los accidentes de tráfico.

Así se lo ha hecho saber el presidente de ARAG-ASAJA, Eduardo Pérez Hoces, este jueves por carta a la presidenta del Ejecutivo regional, Concha Andreu, tras la publicación en el Boletín Oficial de La Rioja que la caza dejará de ser actividad esencial a partir de esta noche y hasta el próximo 23 de febrero en la Comunidad de La Rioja, al igual que en otras CCAA.

Pérez Hoces ha mostrado a la presidenta su preocupación por esta decisión y le advertido de que la falta de medidas provocará que «en las próximas semanas, los agricultores y ganaderos de La Rioja sufrirán un incremento notable de los daños en sus explotaciones respecto a los daños del año pasado, y sin que además puedan hacer nada».

En este sentido, el presidente de la organización agraria ha recordado la situación que ya sufrió el sector agrario durante los primeros meses de la pandemia, «durante la cual, y como consecuencia de la declaración del estado de alarma, estuvo prohibida la caza en La Rioja pese a que en la mayoría de las comunidades autónomas de nuestro país, se articularon excepciones en uno u otro sentido, que permitieron llevar a cabo una actividad cinegética controlada para la prevención de la aparición de daños en las explotaciones agrarias».

Desde ARAG-ASAJA, finaliza el escritopara pedir que la caza sea declarada actividad esencial  señalando que «somos conscientes que la obligación del Gobierno es adoptar medidas que permitan limitar la propagación de la pandemia, y para ello se ha decretado el cese de toda actividad no esencial. Sin embargo, también creemos que el riesgo que representa esta actividad en lo concerniente a la propagación de la enfermedad es mínimo ya que es una actividad que se desarrolla al aire libre, es realizada por pequeños grupos, o incluso de forma individual, sin necesidad de contacto entre los cazadores».

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