La solidaridad en el sector agroalimentario sigue muy patente. Además de destilerías Altosa (Alcoholes Tomelloso, S.A.), ahora la compañía vitivinícola González Byass ha anunciado que pone a disposición del Gobierno de España sus instalaciones para fabricar alcohol sanitario y gel hidroalcohólico. La propuesta se hace cuando se ha dado ya un caso de pagar 26 euros por una botelle de alcohol etílico en una farmacia.

De esta forma, la empresa bodeguera pretende colaborar con el sector sanitario en la contención del COVID-19.

A través de un comunicado, González Byass ha indicado que pone a disposición del Gobierno central y de las Comunidades Autónomas de Madrid, Andalucía y Castilla-La Mancha los recursos «técnicos y humanos» de sus plantas en Chinchón (Madrid), Jerez de la Frontera (Cádiz) y la destilería de su filial Bodega Las Copas de Tomelloso (Ciudad Real).

Estas instalaciones se usarán para la fabricación y suministro de alcohol sanitario y gel hidroalcohólico.

González Byass, empresa familiar elaboradora de vinos y bebidas espirituosas desde 1835, ha mostrado su «sincero agradecimiento» a todas aquellas personas que lo están haciendo posible.

Deben pagar 26 euros por una botella de alcohol etílico an te la falta de producción

Esta propuesta llega cuando se ha sabido que la escasez de productos para la desinfección como el alcohol etílico, prácticamente agotado en muchos establecimientos por el coronavirus, ha disparado los precios, hasta el punto de que en una farmacia de Madrid se está vendiendo a 26 euros el litro.

La importancia de lavarse las manos para evitar la propagación y el contagio del coronavirus ha generado en la población una auténtica «búsqueda del tesoro» en los productos como el alcohol etílico y los geles desinfectantes.

Sin embargo la falta de existencias por la alta demanda ha generado que los precios se disparen en las pocas farmacias que tienen estos artículos.

Juanjo, un vecino de la capital de España que vive este aislamiento junto a su hija, salió de su domicilio este jueves a comprar en un supermercado cercano a su vivienda.

Alarmado por la falta de protección de los compradores de la tienda decidió, en su vuelta a casa, pasarse por la farmacia para desinfectar los productos que había comprado.

Su sorpresa fue mayúscula cuando le cobraron 26 euros por un litro de alcohol etílico.