El secretario general de la Asociación de Comercio de Cereales y Oleaginosas de España (Accoe), José Manuel Sánchez, asume que «la volatilidad de los precios del cereal va a seguir y deja un panorama muy complicado».

En una entrevista con Agroinformación, analiza la situación del sector en estos momentos de incrtidumbre destacando que «es falso» que haya un acuerdo entre los operadores para bajar los pecios porque «en todos los mercados hay una competencia perfecta al concurrir almacenistas, cooperativas, fabricantes… y, por lo tanto, el agricultor puede elegir entre las diferentes opciones de venta o comercialización que se le ofrecen».

En este sentido, recuerda que «las cotizaciones son bastante más elevadas aquí que en nuestro entorno y eso que en muchas regiones nacionales ya existe presión de cosecha», pero reconoce que  «la situación económica global no va a dejar mucho margen para alegrías para nadie»

PREGUNTA.- Los precios de los cereales, pese a su subida generalizada en todos los mercados internacionales, parecen más controlados en España. ¿A qué se debe?

RESPUESTA.- La realidad es que, a fecha de esta entrevista, el precio medio del trigo salida almacén o salida puerto en España es de 398 €/t mientras que el del trigo físico en Euronext es de 394 €/t y, el maíz, de 380 €/t y 336 €/t respectivamente, por lo que las cotizaciones son bastante más elevadas aquí que en nuestro entorno y eso que en muchas regiones nacionales ya existe presión de cosecha. Lo que sí que es cierto es que debido a la altísima inestabilidad del mercado los operadores deben estar muy atentos a las circunstancias cambiantes que les pueden pillar con el pie cambiado en cuanto a la toma de decisiones.

P.- ¿Se puede hablar de que ya se ha tocado techo o puede haber aún más sorpresas?

R.- Hemos asistido las últimas semanas a un ‘sube y baja’ de las cotizaciones impensable hasta hace poco. Dada la tensión existente, el mercado se muestra extremadamente sensible a cualquier noticia que se produzca en el sector, lo que nos ha hecho ser testigos de subidas y caídas desmesuradas en cuestión de horas en función de si la noticia del momento era positiva o negativa para el comercio, dejando atónitos hasta a los más avezados analistas.

Lo peor es que, me temo, aún no se dan las condiciones para el fin de esta volatilidad de los precios del cereal. Las previsiones de cosecha de cereales a nivel mundial auguran un descenso de las producciones y de existencias finales. Esto, unido a la continuidad de la guerra en Ucrania y al probable incremento del precio de los fletes nos deja un panorama muy, muy complicado.

«ES FALSO UN ACUERDO PARA BAJAR LOS PRECIOS, PERO ESTAMOS ACOSTUMBRADOS A QUE APAREZCAN ESTE TIPO DE AFIRMACIONES»

P.- Recientemente se ha denunciado un acuerdo entre los operadores para bajar los precios en las lonjas. ¿Hay algo de cierto en esto?

R.- Lo que se ha denunciado es completamente falso ya que en todas las provincias y por lo tanto en todos los mercados hay una competencia perfecta al concurrir almacenistas, cooperativas, fabricantes… y, por lo tanto, el agricultor puede elegir entre las diferentes opciones de venta o comercialización que se le ofrecen.

Por desgracia estamos acostumbrados a que, sistemáticamente, en todos los inicios de las campañas de recolección aparezcan este tipo de afirmaciones en los medios de comunicación de los que se arrogan la defensa de los intereses de los agricultores. Lo incongruente es que muchas de las organizaciones a las que representan son, supuestamente, también responsables de la defensa los ganaderos. Querer añadir presión a un mercado ya de por sí tenso con declaraciones de este tipo demuestra su falta de previsión y solidaridad, por lo que aprovechamos estas líneas para solicitarles un poco de responsabilidad. Por favor, seamos más serios y rigurosos porque es obligación de todos vertebrar la cadena agroalimentaria.

P.- Las previsiones de la nueva cosecha no son nada halagüeñas. ¿Están preocupados o son cifras asumibles, aunque sean bajas?

R.- Después de dos años buenos, incluyendo el récord de 2020, la verdad es que esta campaña nos va a tocar lidiar con una cosecha al menos un 20% inferior a la de 2021. En cualquier caso, nuestro país, por sus características agronómicas, presenta tradicionalmente producciones en dientes de sierra con aumentos y descensos periódicos, por lo que los comerciantes estamos acostumbrados a estas situaciones. No cabe duda de que una menor producción representa un descenso en la posibilidad de comercialización del cereal, pero no hay más remedio que hacer frente a esta coyuntura.

P.- Los productores se quejan de pese a los altos precios los costes se comen los beneficios. Los compradores que están demasiados altos. ¿Se puede alanzar un equilibrio o queda tiempo de tensiones?

R.- Quedan meses por delante con perspectivas muy complicadas, ya que estamos inmersos en una guerra a nivel mundial en la que se están utilizando las materias primas como munición. A corto plazo parece que la situación económica global no va a dejar mucho margen para alegrías y, obviamente, esto no es exclusivo de nuestro sector. Todos los eslabones de la cadena agroalimentaria debemos ser conscientes de nuestra responsabilidad ante la sociedad y realizar nuestro trabajo de la mejor manera posible haciendo frente a las adversidades hasta que las circunstancias se vuelvan más favorables. Nadie gana si el otro pierde.

P.- ¿Se equivocó el Gobierno al impulsar más el cultivo del girasol con las últimas modificaciones en la PAC y no incentivar el del cereal?

R.- A la fecha en que se publicó la normativa, a finales de marzo, poco margen quedaba para poder incentivar el cultivo del cereal en nuestro territorio. Esta implementación de la opción autorizada por la Comisión Europea para aumentar la producción agraria, nos parece positiva al igual que cualquier otra que sirva para incrementar esa producción y hacernos menos dependientes de terceros países.

Aunque tampoco debemos tirar por la borda todas las medidas que se han puesto en marcha las últimas décadas a fin de conservar nuestros ecosistemas. Lo que realmente servirá a largo plazo es invertir en investigación de nuevas variedades que se adapten mejor a las condiciones climáticas cambiantes y que nos proporcionen mayores rendimientos del cereal.