Nuevo varapalo para el sector. El girasol ha comenzado a cotizar a 660 euros/tonelada, muy por debajo de las expectativas que se habían creado. Por eso, ya hay voces que piden a los agricultores paralizar las ventas y guardar o entregar a la cooperativa a la espera de  su cotización suba.

Con el avance de la recolección del girasol en Andalucía, donde ya se ha recolectado el 70%, comienzan las operaciones de compra-venta y en consecuencia las primeras cotizaciones en las lonjas, donde el girasol nacional ha vuelto a cotizar (660 euros/tonelada) esta semana a precios que están claramente por debajo de los de países vecinos como Francia, y muy por debajo de los pagados por esta oleaginosa la pasada primavera, cuando la tonelada de pipas superaba los 900 euros.

La invasión rusa de Ucrania ha sido un terremoto que ha sacudido los mercados de materias primas y ha condicionado las decisiones de siembra de los productores. Así, en la presente campaña se han sembrado en España 750.000 ha de pipa de girasol, 123.500 hectáreas más que la pasada. En el caso de Sevilla, primera provincia productora de girasol en España, el incrementó de superficie se ha situado en el 30% (99.335 ha en 2021 a 129.554 ha en 2022); a nivel regional el incremento ha sido del 21 % (193.982 ha en 2021 y 246.372 ha en 2022).

No obstante, el incremento de superficie de girasol, no se está viendo acompañado por un incremento notable de la producción, puesto que la sequía y las olas de calor de junio y julio han afectado a los rendimientos, que serán inferiores a los de la pasada campaña.

En el caso de Andalucía, los rendimientos medios en secano se sitúan en 800 kg/ha, mientras que en las zonas regables se elevan a 2.500 kg/ha; en ambos casos, son un 30% inferiores a la media de los últimos años. A nivel nacional la situación es similar, se espera que la cosecha se sitúe en torno a 823.000 toneladas.

LA PRIMERA COTIZACIÓN DE 660 EUROS/TONELADA ES MENOR QUE LA DEL AÑO PASADO MIENTRAS QUE EL ACEITE DE GIRASOL SIGUE POR ENCIMA DE LOS 3 EUROS

Con producciones tan cortas, si los precios no acompañan, «la situación es ruinosa para los productores, que han tenido que afrontar la campaña más cara de la historia, con incrementos de costes de todos sus inputs (las semillas un 30%, los abonos entre un 78% y un 156%, el gasóleo un 142%, los herbicidas un 233% y la energía eléctrica un 270%), por lo que todas las expectativas estaban puestas en alcanzar un nivel de precios acorde con la situación del mercado internaciona», lamentan desde Asaja Sevilla.

Sin embargo, esta misma semana la lonja de Sevilla reflejaba cotizaciones para el girasol convencional calidad tipo de 660 euros/tonelada, un precio muy inferior al que se paga por la misma pipa de girasol en Francia, donde la calidad tipo cotiza a 755 euros/tonelada, y muy inferior al que se pagaba la pasada primavera.

Los Servicios Técnicos de ASAJA-Sevilla reconocen que si bien es cierto que los mercados de commodities agrícolas han sufrido una pérdida paulatina generalizada en las cotizaciones fruto del fantasma de la recesión económica, el clima de volatilidad e incertidumbre se mantiene y la tendencia de los precios no es clara. La prolongada sucesión de sequías que afecta a absolutamente todos los países productores, el horizonte incierto en Ucrania, el alto precio de los fletes marítimos y la elevada demanda de la industria extractora nacional de girasol son factores que justifican un claro incremento del precio de la pipa española.

Por otro lado, en los lineales de los supermercados el aceite de girasol se mantiene a un  precio medio de 3 euros/litro, más del doble de su precio en julio de 2021.

Por todo ello y dado que las necesidades españolas de abastecimiento interno se mantienen tanto para consumo humano -bien para consumo directo como aceite vegetal o bien para su utilización en otros alimentos procesados- como para consumo animal -la torta y los subproductos se emplean en la formulación de los piensos- desde ASAJA-Sevilla recomiendan a los agricultores que no entreguen a precio abierto y que aquellos que estén integrados en una cooperativa entreguen su pipa en la cooperativa y quienes no pertenezcan a una cooperativa la guarden, puesto que la volatilidad actual y la situación de los mercados internacionales apuntan a una revalorización de la pipa de girasol.