Una de las primeras preocupaciones del sector agrario cuando comenzaron las protestas era que no hubiera una subida de precios en el gasóleo agrícola. Y se logró en las negociaciones con el Gobierno. Lo que nadie esperaba es que a estas alturas ese precio haya sufrido una gran bajada por otras circunstancias y, sin embargo, no haya tenido un efecto en el campo.

La Asociación Agraria-Jóvenes Agricultores (ASAJA) de Ciudad Real ha lamentado que la gran bajada de precio que está experimentando el petróleo no incida de la misma manera en el consumidor final. Fue hace dos meses cuando comenzó la caída del barril. Hoy está sobre los 30-32 dólares, frente a los más de 60 dólares a los que se encontraba a primeros del mes de enero.

Esto contrasta con los precios del Gasóleo B, el utilizado por el sector agrario, especialmente por los agricultores. El 13 de enero estaba a 0,753 euros/litros, pasando a los 0,674 euros/litros el 13 de febrero y llegando a los 0,585 euros/litro de hoy. Esto supone un descenso de casi 17 céntimos el litro en dos meses. Un descenso sí, pero nada que ver con la gran bajada del precio del petróleo en origen.

Así las cosas, ASAJA Ciudad Real denuncia cómo las caídas de precio del crudo no están repercutiéndose, ni en la misma proporción ni al mismo ritmo, en los precios de los productos que compran los agricultores y ganaderos. Por eso, la organización profesional agraria exige compromiso y responsabilidad para con el sector agrario, que atraviesa una situación muy complicada, con precios ruinosos y costes inasumibles en el gasóleo, fertilizantes, plásticos, … todos derivados del petróleo pero que no están bajando en la misma proporción.

Por estos motivos, ASAJA ha pedido al Gobierno que controles los precios para que ningún ciudadano particular ni ningún sector, especialmente el agrario, se vea perjudicado por los intereses de las compañías petroleras.