Asaja Córdoba ha informado del comienzo de la recolección de cereales en la provincia de Córdoba con rendimientos a la baja a causa de la falta de lluvias primaverales, especialmente en el mes de marzo, como sucede en otras provincias andaluzas. Y es que se ha constatado unos meses de marzo y abril de los más secos de los últimos 60 años, por lo que el buen desarrollo que tenían los cereales durante su ciclo se ha visto mermado al final por la falta de precipitaciones.

El presidente de Asaja Córdoba, Ignacio Fernández de Mesa, ha informado de que en la provincia de Córdoba en la campaña 2020/2021 ha aumentado la superficie de cultivo de trigo duro en torno a un 5%, (debido al repunte de precios de la campaña pasada y los bajos precios de los demás cereales) siendo la superficie cultivada de aproximadamente 37.800 hectáreas, frente a las 35.930 hectáreas del año pasado con unos rendimientos medios de 3.600 kg/ha.

Para esta campaña, se estima una cosecha de 128.520 toneladas y unos rendimientos de 3.400kg/has en trigos duros. En cuanto a los trigos blandos, se estiman unos rendimientos de 3.500 kg/has y un pequeño descenso de la superficie en torno al 1,5% llegando a sembrarse en esta campaña 21.900 hectáreas.

PIDEN SOLUCIONES A LA PROHIBICIÓN DE QUEMAS; LOS DAÑOS DE LA FAUNA CINEGÉTICA; LA FALTA DE RECIPROCIDAD EN LAS IMPORTACIONES Y LA VOLATILIDAD DE LOS PRECIOS

Por otro lado, se han dado buenas producciones y de calidad en los cereales para forrajes, como es la avena, presente principalmente en el Valle de los Pedroches y Alto Guadiato con destino a la ganadería. Sin embargo, en algunas explotaciones será de peor calidad al haberlas cosechado y presentarse las lluvias en las últimas semanas.

Con independencia de las cifras finales de producción de cereales en la provincia de Córdoba , la sectorial de ASAJA ha hecho hincapié en la necesidad de dar solución a una serie de problemas que afectan a los productores cerealistas y que tienen que ver con la prohibición de quema de restos de cosecha; los daños producidos por la fauna cinegética; la falta de reciprocidad en las importaciones de cereales y la volatilidad de los precios.

Respecto al problema generado por la prohibición de la quema de los restos de cosecha, “los agricultores piden sensibilidad a nuestros políticos” ya que esta práctica es una herramienta con la que siempre ha contado el agricultor y que le ha facilitado el control de plagas y malas hierbas. Un año más, se ha demostrado que la eficacia de las materias activas que van quedando en el mercado cada vez es menor, por lo que la quema resulta cada vez más necesaria y constituye una herramienta útil para el agricultor.

Otra de las conclusiones de esta sectorial tiene que ver con las importaciones de cereal. Desde ASAJA, se reclama que se incrementen los controles en frontera y se exija reciprocidad a aquellos productos procedentes de terceros países, ya que éstos, en muchas ocasiones, no cumplen con las exigencias que se imponen a las producciones europeas. Las reglas del juego tienen que ser iguales para todos productores.

Por último, y ante el sorprendente aumento de las cotizaciones y la volatilidad de los precios en los mercados internacionales y mercados de futuros, la sectorial de ASAJA quiere dejar constancia que estos movimientos en el mercado obedecen fundamentalmente a “prácticas especulativas y que los agricultores no se han beneficiado de estos precios, ya que las cosechas estaban vendidas con anterioridad”.