La Consejería de Medio Ambiente de Castilla y León ha emitido una resolución en la que se prolonga el estado de alarma en lo referente al riesgo de incendios forestales en montes y los 400 metros que los circundan. Previamente han existido resoluciones similares que conllevaron la prohibición total de cosechar y empacar, en el caso de la primera resolución, y parcial en el caso de la segunda resolución cuyo plazo ha finalizado este domingo 24.

En esta tercera resolución por fin se levanta la prohibición de cosechar y empacar de manera que se pueda recoger el fruto del trabajo de todo un año que ha estado expuesto a riesgos, como el de pedrisco, durante demasiados días. Sin embargo la resolución indica que se prohíbe «el uso en el monte de aperos arrastrados o suspendidos que se introduzcan en el suelo o que eliminen vegetación por roce, golpe o machaqueo, como gradeos, cultivadores o desbrozadoras de cadenas o martillos».

Estas medidas se han demostrado exageradas, según denuncia Asaja Palencia. La diversidad de Castilla y León es amplia y se ha metido a todas las zonas en el mismo saco y además se ha jugado con una previsión meteorológica que como su propio nombre indica es una previsión, y no tiene por qué cumplirse. Además, el concepto de monte es demasiado amplio y no se puede considerar a todo este tipo de superficies por igual dada su diferente entidad e importancia. A esto hay que añadir el desconcierto de los agricultores, incapaces de saber si sus parcelas están a menos de 400 metros de monte ya que no es fácil saber qué es monte legalmente y qué no lo es.

Durante estos cinco días -25 al 29 de julio- las restricciones por el estado de alarma serán las mismas que hay en el resto del período de alto riesgo de incendios forestales, que va del 27 de junio al 30 de septiembre:

A más de 400 metros de monte Sin restricciones
Monte y hasta 400 metros de monte Prohibido con más de 30ºC y más de 30 km/h de viento