La Junta de Andalucía ha confirmado este martes la reducción de los rendimientos mínimos exigidos el pago de la ayuda específica al algodón de la PAC como consecuencia de las condiciones climáticas excepcionales registradas en la campaña 2022-2023 y flexibilizando así unos de los nuevos eco-regímenes de la nueva PAC.

Se establece como indicador para recibir esta subvención europea una cantidad mínima de 500 kilogramos de algodón recolectado por hectárea en secano y de 1.000 kilogramos por hectárea de regadío.

Sin embargo, el Gobierno andaluz ha decidido eximir del cumplimiento del rendimiento mínimo al algodón de secano y reducir a 500 kilogramos por hectáreas en los casos de las fincas de regadío.

Esta medida, adoptada por la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, tiene como objetivo ayudar a paliar los efectos de la sequía y de los elevados costes de producción que está sufriendo el sector.

La superficie dedicada al cultivo de algodón en Andalucía para 2022-2023 roza las 52.000 hectáreas que, según los datos del aforo del algodón para esta campaña, se estima que podrían producir alrededor de 175.000 toneladas. Este volumen de algodón supone un 27,5% menos que en 2021-2022 y una bajada del rendimiento medio de casi el 20%.

Este cultivo ha generado en los últimos años una media de 850.000 jornales por campaña, que suponen 3.500 empleos a tiempo completo; y el sector desmotador de Andalucía ha contado con alrededor de 80 trabajadores indefinidos y 285 eventuales por campaña.

Además, la Consejería de Agricultura ha informado al Consejo de Gobierno de las medidas aprobadas para flexibilizar el acceso de los agricultores y ganaderos de la comunidad al cobro de los eco-regímenes de la nueva PAC  2023-2027.

Esta medida, que cuenta con el consenso del sector agrario, busca respaldar a los agricultores y ganaderos ante la compleja situación socioeconómica actual marcada, entre otras cuestiones, por el conflicto armado en Ucrania y la sequía.

La Junta ha remitido al Ministerio del ramo una batería de flexibilizaciones de los eco-regímenes entre las que se encuentra la disminución del número mínimo de animales por hectárea (carga ganadera) establecido por norma general para poder cobrar las ayudas que respaldan el pastoreo extensivo.