Los sectores agroalimentarios más perjudicados por la subida de aranceles de Estados Unidos se han unido para presionar al Gobierno y a Bruselas, a los que instan a redoblar los esfuerzos negociadores con la Administración Trump para frenarlos, pese a la entrada en vigor este viernes 18 del aumento de la carga fiscal.

Representantes de las áreas más afectadas -entre ellas el aceite y el vino- han constituido una plataforma que se ha reunido este viernes 18 para establecer la hoja de ruta a seguir, que también pasa por el diseño de un «plan de choque» para compensar el impacto de esta medida y que incluye pedir ayudas públicas.

«Queremos que se usen todas las armas negociadoras a nivel de la UE para parar esto. Ya sea la vía de la amenaza, la diplomática o la de paralizar (esta subida de aranceles) hasta que se conozca la sanción a EE.UU. por sus ayudas a Boeing», ha explicado a Efeagro el director general de la patronal de la industria alimentaria (FIAB), Mauricio García de Quevedo, que insiste en que hay que frenarlos.

Tras participar en la reunión, ha advertido del «desamparo» que siente el sector por unas sanciones que nada tienen que ver con él, vinculadas a las ayudas públicas a la aeronáutica Airbus.

«Se ha roto la unidad de mercado», aunque la negociación «está más viva que nunca» pese a su aprobación

García de Quevedo ha incidido en que la negociación con la Administración Trump no acaba con la entrada en vigor de estos impuestos: «En cualquier momento se puede llegar a un acuerdo».

«Para nosotros está claro que la medida supone una ruptura del equilibro y de la política comercial común de la UE, ya que al afectar a unos países y no a otros provoca que algunos miembros tengan una situación de ventaja competitiva», ha subrayado, insistiendo en quehay que frenarlos.

«Se ha roto la unidad de mercado», ha insistido por su parte el director general de la Federación Española del Vino (FEV), José Luis Benítez, quien ha defendido que la negociación «está más viva que nunca» pese a que ya se han comenzado a aplicar estos aranceles.

Benítez ha recalcado que la presión debe ser ejercida no sólo desde Bruselas, sino también desde España, y ha recordado que Francia logró en sus negociaciones bilaterales con el país norteamericano que algunos de los productos que figuraban en la lista provisional de aranceles desaparecieran de la versión final.

Desde el sector del aceite de oliva, el responsable de esta área en COOPERATIVAS AGRO-ALIMENTARIA de España, Rafael Sánchez de Puerta, ha destacado el «alcance» del incremento de la carga fiscal para exportar a EE.UU., y ha considerado que marcará «un antes y un después» en más ámbitos, al «dejar en evidencia» la debilidad de la unión económica en la UE.

Ha precisado, asimismo, que la medida afecta a todo el aceite de oliva envasado de origen español, lo que incluye el enviado a granel a otros países (como Italia) que es embotellado allí para viajar después a EE.UU..

La Ue asegura que «no deja más alternativa» que responder con la imposición de aranceles … cuando se publiquen las sanciones del caso Boeing

En total, el Gobierno calcula en 765 millones de euros el impacto económico de los aranceles para España.

La decisión de la OMC autoriza a Estados Unidos a poner aranceles hasta recibir unos 6.750 millones de euros anuales por este concepto.

Aunque el país norteamericano ha aplicado de momento un 25 % de impuesto adicional a los productos agroalimentarios españoles, está autorizado a elevarlos hasta el 100 % o incluso a modificar la lista de categorías afectadas hasta recibir la citada cantidad.

Por su parte, la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, que hasta hace poco defendía que hay que frenarlos, ahora ha advertido de que la decisión de la Administración Trump «no deja más alternativa» a Bruselas que responder con la imposición de aranceles a las importaciones procedentes de Estados Unidos cuando se publiquen las sanciones del llamado caso Boeing.

La amenaza de una nueva guerra comercial sobrevuela los mercados, según ha advertido el analista de XTB Pablo Gil, quien ha opinado que «no hay que descartar» que el problema gane dimensión y acabe afectando a las exportaciones europeas de otros sectores, como el de la automoción.

«No me extrañaría nada que esto sea sólo el aperitivo de lo que nos viene encima de cara a los próximos años», ha señalado a Efe el analista de Solventis José Lizán, quien ha considerado que las discusiones entre Washington y Bruselas podrían retrasarse hasta que el «brexit» esté resuelto.