La Comisión Europea ha lanzado este miércoles la estrategia europea De la Granja a la Mesa que tratará de lograr una alimentación más saludable y más sostenible en todo el continente.

Al margen de las posiciones en contra que ha generado, tanto en el sector agrario tradicional como en la propia agricultura ecológica, aunque por distintos intereses, desde UPA han elaborado un interesante resumen en el que explica qué propone exactamente esta estrategia europea.

La estrategia De la Granja a la Mesa tratará de fomentar la economía circular, reduciendo el impacto ambiental de la producción de alimentos y rebajando los porcentajes de desperdicio alimentario. La estrategia promoverá también un mayor apoyo a los pequeños productores, fomentará el comercio de proximidad y cercanía y cambiará el etiquetado de los alimentos para dar una mayor información sobre el origen. Además, tendrá en cuenta conceptos como la protección del paisaje que realizan los pequeños productores y tratará de incrementar la innovación y la digitalización en la cadena agroalimentaria. La Farm to Fork Strategy marcará el devenir de las normativas medioambientales o de políticas tan importantes como la PAC.

Para los pequeños productores, esta estrategia vendrá a brindar un mayor apoyo, fomentará el comercio de proximidad y cercanía y cambiará el etiquetado de los alimentos para dar una mayor información sobre el origen. También pretende preservar la asequibilidad de los alimentos al tiempo que genera retornos económicos más justos en la cadena de suministro, fomentará la competitividad del sector de suministro, promoverá el comercio justo, creará nuevas oportunidades de negocio y garantizará la integridad del mercado único y la salud y seguridad en el trabajo.

Qué propone la estrategia europea De la Granja a la Mesa

Resumimos a continuación lo que conocemos por el momento de lo que propone la estrategia europea.

Para los agricultores y ganaderos:

  • Reducir considerablemente –hasta un 50%– el uso de pesticidas químicos, así como de fertilizantes en un 20% y de antibióticos en ganadería al 50%.
  • Fomentar la economía circular, reduciendo el impacto ambiental de la producción de alimentos y rebajando los porcentajes de desperdicio alimentario.
  • Que el 25% de la superficie agraria de la UE se destine a la producción ecológica antes de 2030.
  • Actuar para reducir las pérdidas de nutrientes, lo que dará como resultado la reducción del uso de fertilizantes para 2030.
  • La PAC acompañará la transformación a sistemas ganaderos sostenibles al apoyar soluciones innovadoras y exigir prácticas de producción sostenibles.
  • Facilitar la comercialización de aditivos alimentarios sostenibles e innovadores que ayuden a reducir la huella de gases de efecto invernadero (GEI) asociada y la contaminación del agua y el aire.
  • Examinar las normas de la UE para reducir la dependencia de materiales de alimentación críticos (por ejemplo, soja cultivada en tierras deforestadas) mediante el fomento de proteínas vegetales cultivadas en la UE, así como materiales de alimentación alternativos como insectos, reservas de alimentos marinos y subproductos de la bioeconomía.
  • Tomar medidas para reducir las ventas de antibióticos para los animales de granja y en la acuicultura para 2030. Las nuevas regulaciones sobre medicamentos veterinarios y piensos medicinales prevén una amplia gama de medidas para lograr este objetivo.

Para los consumidores:

  • Tomar medidas para ayudar a los Estados miembros a estimular la demanda general de productos ecológicos y garantizar la confianza y la captación de los consumidores mediante, por ejemplo, campañas de promoción y contratación pública ecológica.
  • Dejar de estimular el consumo de carne.
  • Adoptar incentivos fiscales también puede alentar a los consumidores a optar por dietas sostenibles y saludables.

Para la industria y la distribución:

  • Desarrollar un código de conducta de la UE para prácticas comerciales y de marketing responsables y un marco de seguimiento.
  • Asegurar que las campañas de precios de los alimentos no socaven la percepción de los ciudadanos sobre el valor de los alimentos.
  • Mejorar el marco de gobierno corporativo en todas las industrias y, por lo tanto, incluir un posible requisito también para que la industria alimentaria integre la sostenibilidad en las estrategias corporativas.
  • Establecer perfiles de nutrientes que restrinjan la promoción (a través de declaraciones nutricionales o de propiedades saludables) de alimentos ricos en grasas, azúcares y sal. Propondrá prohibir el azúcar agregado en los alimentos para bebés y explorará la posibilidad de establecer niveles máximos de azúcares, grasas saturadas y sal en ciertos alimentos procesados.
  • Tomar medidas para ampliar y promover métodos de producción sostenibles y modelos de negocio circulares en el procesamiento de alimentos y el comercio minorista.
  • Revisar las normas de comercialización para garantizar la absorción y el suministro de productos agrícolas, pesqueros y acuícolas sostenibles y teniendo en cuenta el posible impacto de estas normas en la pérdida y el desperdicio de alimentos.
  • Añadir una amplia y clara información alimentaria sobre sostenibilidad. Aprobar un posible marco de etiquetado que cubra los aspectos nutricionales, climáticos, ambientales y sociales de los productos alimenticios.

Para las administraciones:

  • Promover dietas saludables y sostenibles en la restauración institucional.
  • Investigación, innovación, tecnología, servicios de asesoramiento, intercambio de datos, conocimientos, y habilidades.
  • Promover esquemas apropiados (incluido un marco de etiquetado sostenible de alimentos de la UE) para alentar a terceros países a garantizar que los alimentos que exportan a la UE hayan sido producidos de manera sostenible.
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