ASAJA Cádiz ha criticado que la Junta de Andalucía «vuelve a aplicar una prohibición uniforme, como la de impedir la recolección nocturna en los olivares superintensivos, para toda Andalucía basada en un informe de 2019 y que no es representativo, sin tener en cuenta la realidad climática y agronómica de la provincia de Cádiz, en un momento marcado además por la caída del precio del aceite».
Por eso lamenta profundamente que la Junta, en concreto la DG de Política Forestal de la Consejería de Medio Ambiente, haya decidido mantener por sexto año consecutivo la prohibición de la recolección nocturna en los olivares superintensivos, «una medida que vuelve a penalizar especialmente a la provincia de Cádiz y que compromete la viabilidad económica de numerosas explotaciones, precisamente en una campaña con el precio del aceite de oliva con un descenso importante».
La organización agraria considera que la resolución publicada este miércoles 5 mantiene un criterio homogéneo para todo el territorio andaluz, ignorando las enormes diferencias agroclimáticas existentes entre las distintas zonas productoras y las singularidades de la provincia de Cádiz, donde la campaña comienza antes que en ningún otro punto de Andalucía.
Para más sin sentido, recuerdan que la resolución publicada que ‘justifica’ la prohibición se basa en un informe elaborado en la campaña 2019/2020, sobre una superficie de 137 Ha de olivar en toda Andalucía y con 44 controles de campo, lo cual supone el 0,1% de la superficie de superintensivo que existe en Andalucía (unas 130.000 Ha aproximadamente). «Algo que no es representativo ni puede justificar esta medida».
UNA MISMA RESOLUCIÓN PARA REALIDADES COMPLETAMENTE DISTINTAS
ASAJA Cádiz recuerda que la Campiña de Jerez, La Janda y la Costa Noroeste inician la recolección entre finales de septiembre y los primeros días de octubre, cuando las temperaturas diurnas siguen siendo muy elevadas. Estas condiciones provocan que la aceituna recolectada durante el día llegue a la almazara con temperaturas superiores, acelerando su respiración y los procesos enzimáticos, microbiológicos y de oxidación que afectan negativamente a la calidad físico-química y organoléptica del aceite obtenido.
La recolección durante las horas de menor temperatura constituye una práctica agronómica ampliamente reconocida para preservar la calidad del fruto y obtener aceites de oliva virgen extra de mayor calidad.
Por eso, critican que «la Administración está aplicando exactamente la misma restricción a territorios que presentan condiciones climáticas, calendarios de maduración y fechas de recolección completamente diferentes, sin valorar el impacto específico que esta medida tiene sobre provincias como Cádiz».
ASAJA Cádiz comparte plenamente la necesidad de proteger la biodiversidad y la avifauna presente en los olivares, pero considera que las decisiones administrativas deben apoyarse en estudios científicos específicos para cada zona productora y no en prohibiciones generalizadas.
ASAJA CÁDIZ SEGUIRÁ RECLAMANDO UNA REGULACIÓN BASADA EN CRITERIOS TÉCNICOS
Por ello, la organización ha solicitado la elaboración de un informe técnico específico para las principales zonas olivareras de superintensivo de la provincia de Cádiz —Campiña de Jerez, La Janda y Costa Noroeste— que analice, durante el periodo real de recolección (finales de septiembre y primeros de octubre), el calendario de maduración del olivar, las condiciones térmicas de la campaña, la evolución de la calidad del fruto según el horario de recolección y, especialmente, la presencia efectiva de aves nidificantes y migratorias en esas fechas.
«Mientras no tengamos los resultados del estudio, y desde esta misma campaña, hemos planteado a la administración andaluza que se aplique una excepcionalidad a esta norma que permita la recolección nocturna». ASAJA Cádiz considera que únicamente con esa base científica podrán adaptarse los periodos de recolección y, en su caso, las limitaciones que resulten necesarias para compatibilizar la protección de la biodiversidad con la actividad agraria, evitando aplicar una misma prohibición a toda Andalucía sin atender a las diferencias territoriales.
La organización recuerda que el olivar superintensivo constituye una de las principales apuestas de futuro de la agricultura gaditana, donde sólo en Jerez ya tenemos 13.000 Ha, y que la prohibición elimina una de sus mayores ventajas competitivas: la posibilidad de recoger la aceituna en las horas más frescas para preservar su calidad.
En este sentido, destacan que «esta circunstancia adquiere una especial gravedad en una campaña marcada por el descenso del precio del aceite de oliva. En un mercado con menores cotizaciones, la calidad del producto se convierte en el principal factor para mantener la rentabilidad de las explotaciones. Limitar la recolección en las horas de menor temperatura supone reducir la capacidad competitiva del olivar gaditano frente a otras zonas productoras».
Cádiz seguirá reclamando una regulación basada en criterios técnicos La organización continuará trabajando con las Consejerías de Agricultura y de Medio Ambiente para que esta prohibición sea sustituida por un modelo basado en criterios científicos, objetivos y adaptados a la realidad de cada territorio. ASAJA Cádiz insiste en que la protección de la biodiversidad y la rentabilidad de las explotaciones agrarias son objetivos plenamente compatibles siempre que las decisiones administrativas se fundamenten en estudios específicos y no en medidas uniformes que ignoran las diferencias agroclimáticas entre provincias y “estudios” obsoletos y que para nada son representativos.


