De “acuerdo histórico” calificó la DO Cava el plan aprobado este lunes de forma unánime que ampara un nuevo marco para diferenciarse por calidad. Los doce vocales del pleno del consejo regulador, pese a las reticencias mostradas por los grandes elaboradores Freixenet y Jaume Serra en los últimos meses, avalaron la nueva segmentación y zonificación de la DO.

De hecho, uno de los principales cambios que verá el consumidor en las propuestas bajo el paraguas de la DO Cava es que podrán leer en la etiqueta de la botella la región a la que pertenecen. Una información sobre la procedencia, no obstante, que no será obligatoria: «Dependerá del bodeguero si quiere hacer referencias al origen», relata el presidente.

El presidente del consejo regulador, Javier Pagés, no podía esconder este lunes 23 su satisfacción ante las incertidumbres que se habían abierto en las últimas semanas sobre la unidad de acción en un pleno formado, de forma paritaria, por representantes del sector elaborador y productor.

Pero no todo está escrito, ya que durante el próximo año se debe traducir al pliego de condiciones de la DO la nueva normativa que emana de un plan que “apuesta por la calidad, por una mayor diferenciación de los diferentes tipos de cava y por un sistema de clasificación territorial”.

Por su parte, la coalición Viticultores del Cava, formada por Unión de Campesinos, Jóvenes Agricultores y Ganaderos de Cataluña y la Asociación de Viticultores del Penedès, considera que la aprobación unánime de estas medidas es un hito y un acuerdo histórico y un paso muy importante por el sector vitivinícola y considera que ir todos a una facilitará el desarrollo del plan a partir del año próximo.

Teniendo en cuenta el importante stock de vino base para cava existente antes de la vendimia 2019, cuantificado en unos 69.000.000 litros, que se podría incrementar hasta los 100.000.000 litros después de la vendimia de este año, la coalición Viticultores del Cava recomienda a los productores que se haga una poda y un adobado equilibrado de cara a la próxima campaña, en la cual es posible que también sea necesaria una regulación a la baja del rendimiento por hectárea (kilos por hectárea que se permite entregar a las bodegas).

La coalición espera que todos los agentes implicados, viticultores y elaboradores, sean conscientes y responsables para conseguir el escenario deseado: un equilibrio entre la oferta y la demanda que asegure un precio de la uva y del vino adecuado para todos.