La Federación Europea de Vinos de Origen Europeos (EFOW, en sus siglas en inglés), manifestó hoy su preocupación por el impacto del Brexit en el sector, que, según sus primeras estimaciones, abre un periodo de inestabilidad y puede causar una pérdida de competitividad en el mercado británico para todo el vino europeo.

El Brexit, apuntó la organización en un comunicado, abre un periodo de «inestabilidad» para los vinos de otros países miembros ligada a los futuros niveles de impuestos, derechos de aduana o la protección del vino europeo con Denominación de Origen en el mercado británico.

El sector teme que sus competidores de terceros países se beneficien de un «mejor acceso» al mercado británico

«La caída de la libra podría conducir a largo plazo a un aumento de los precios de los vinos importados de la UE y eso tendría un impacto en nuestra competitividad en ese mercado, que podría generar una pérdida de mercado y el trasvase del consumo hacia vinos más accesibles», apuntaron.

Los vinos con denominación de origen, que representan un 67% de la producción vitícola europea y el 85% del valor de los vinos exportados fuera de la Unión, temen que sus competidores se beneficien de un «mejor acceso» al mercado británico.

El Reino Unido es un pequeño productor (con 36.000 hectolitros en 2016) pero un gran país consumidor de vino (12,9 millones de hectolitros), siendo el sexto mercado mundial para este producto en 2015, según la Organización Internacional del Vino (OIV).

Los británicos consumen fundamentalmente vinos importados, principalmente de Francia, Italia, Australia, España y Nueva Zelanda, según la OIV. Para la viticultura europea es un mercado clave, especialmente en los caldos «de alta gama».

Por otra parte, el Reino Unido es «una plataforma mundial para el comercio de vino», apunta la EFOW, en ámbitos como la distribución, el almacenamiento y la «reexportación» a otros países, especialmente a Asia. En cuanto al valor de su propia producción, se trata del quinto país exportador de vino de la UE en valor y el octavo en volumen.

Las ventas de vino europeo tienen un valor de 10.000 millones de euros (dentro de países comunitarios) y de 9.800 millones fuera de los Veintiocho, con una contribución de 7.200 millones de euros a la balanza comercial y 3 millones de empleos directos en Europa, especialmente en zonas rurales.