La cazadora Mel Capitán, bloguera de Jaraysedal.es, ha fallecido en la localidad oscense de Robres y las primeras hipótesis apuntan a que se ha quitado la vida, según han confirmado a Efe fuentes de la Guardia Civil.

Al conocerse la noticia de su fallecimiento, el muro personal de Facebook de la cazadora se ha llenado de mensajes de pésame, pero también de insultos y vejaciones que ha recogido Heraldo de Aragón. «Sería mucho mejor si siguen su ejemplo todos los cazadores y le hacen compañía en el infierno», o «Chao Mel! Has hecho un favor a la naturaleza» son algunos de estos mensajes.

Pese a estos insultos deplorables, según fuentes de la Policía nacional señalan que no se puede considerar un delito de odio, ya que los hobbies no están protegidos por el Código Penal, al contrario que la religión, la ideología o la orientación sexual. Por lo tanto, han abundado, la única vía que existe para que se inicie una investigación sobre estos deporables comentarios en redes es que la familia  de la joven cazadora decida interponer una querella alegando que los insultos dañan el honor de la fallecida.

Pudo haber motivos personales tras su muerte y se desmiente que fuera por las presiones animalistas

El cuerpo de la joven, de 27 años, fue encontrado en torno a las 19.00 horas del pasado miércoles en una partida de Robres y hasta el lugar se desplazó la Policía Judicial y un forense para el levantamiento del cadáver.

La revista Jaraysedal.es afirma que la joven, según su entorno más cercano, decidió quitarse la vida por motivos personales, no por el acoso animalista al que ha sido sometida durante años por convertirse en una de las caras visibles de la caza en España.

Mel Capitán, nacida en Badalona (Barcelona), se había convertido en una de las caras más conocidas de la caza y comenzó a ganar popularidad entre los cazadores en las redes sociales, desde donde defendió esta actividad durante años, añade la publicación.

Además, Mel Capitán fue una activista muy comprometida con la promoción de la caza entre las mujeres y los jóvenes en general, participando en diferentes asociaciones e incluso en la estructura de la Oficina Nacional de la Caza, indica Jaraysedal.es.

«Su actitud ejemplar hizo que una legión de seguidores siguiese todos sus pasos y que hoy todo el sector llore con amargura su temprana marcha», concluye la revista.