El suicidio de agricultores y ganaderos franceses es una realidad oculta para la sociedad gala. Todo el mundo sabe que está ahí, que no ha desaparecido, pero se deja de hablar de ella. En 2017, el sector agrario salió a la calle para denunciar  el suicidio de 700 personas del mundo agrario. En 2020 no se dan estadísticas, pero, como señala France24.com, las cifras actuales son consideradas inferiores a la realidad, pues ciertas muertes se declaran como accidentes de trabajo.

Los motivos del suicidio de agricultores y ganaderos franceses son muy claros. Están condenados a vender a pérdidas, endeudados hasta el límite de tener que cerrar sus granjas y se encuentran abandonados por una sociedad que sigue dando la espalda a un mundo rural que desconoce pero del que habla constantemente para exigirles más sacrificios, más sostenibilidad, más responsabilidad pero con cada vez menos medios.

Por eso, ante esta situación, el ministro de Agricultura de Francia, Julien Denormandie, presentará una propuesta de “plan de acción operativo” para prevenir los suicidios entre los agricultores “en los próximos meses”. Lo anunció esta semana en un comunicado, pocas horas después de recibir el informe sobre este problema realizado por el diputado Olivier Damaisin (de La République en Marche).

Según el ministro, “el informe de Olivier Damaisin recuerda que prevenir, detectar, situar al hombre en el centro de las relaciones y acompañar a los agricultores en su día a día deben ser un compromiso fuerte del Estado. Vamos a ponernos a ello desde ahora para presentar un plan de acción concreto basado en las propuestas de este informe”.

El plan de acción se elaborará en colaboración con los Ministerios de Sanidad y de Trabajo y se tendrá en cuenta a “todos los actores implicados, en su práctica profesional, en su vínculo social, en su relación económica con los agricultores y también en su percepción de la realidad del trabajo agrario”.

El informe de Damaisin lleva por título “Identificación y acompañamiento de los agricultores con dificultades y prevención del suicidio” y contiene siete recomendaciones que se desglosan en 29 propuestas de acción.

Entre ellas figura la de identificar mejor a los agricultores con dificultades al tiempo que se mantiene el vínculo social. Para ello Damaisin propone familiarizar más a los agricultores con la noción de depresión, de forma “no estigmatizante”. Sugiere también “cartografiar localmente los factores de riesgo de suicidio” para orientar las acciones de prevención y acompañar a los agricultores con dificultades identificados. Plantea asimismo mejorar la formación de vigilantes y la coordinación entre los diferentes actores, así como crear un observatorio nacional de las explotaciones con dificultades.

(Foto principal: laprovincie)