En el contexto de sequía en el que vivimos, iniciativas como las que lleva a cabo el proyecto Aigua.Net – liderado por el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA) en colaboración con el Departamento de Acción Climática, Alimentación y Agenda Rural de la Generalitat de Catalunya – para permitir reducir el gasto hídrico en las centrales frutalesson en el volcado en agua, son más necesarias que nunca.

Las centrales frutícolas utilizan grandes volúmenes de agua en el proceso de volcado de la fruta que llega de los campos a las líneas de confección. Para poder introducir la fruta en las líneas donde se calibra y se coloca en cajas, es necesario trasladar los frutos de los palots donde están almacenados a otra superficie. Aunque anteriormente se había utilizado mayoritariamente la técnica del volcado en seco – vertiendo el producto directamente sobre la línea de confección –, en los últimos años se ha extendido el sistema de volcado en agua para evitar que la fruta se golpee y se pueda pudrir.

Con este sistema de volcado en agua, los centros frutícolas suelen mantener el agua de la balsa durante una media de entre tres y siete días, en función de los kilos de fruta volcados. Sin embargo, el proyecto Aigua.Net ha detectado que, con una gestión eficiente y un control efectivo del riesgo de contaminación, se puede alargar la vida útil de este agua hasta dos meses, lo que supondría una importante reducción del gasto hídrico en los centros frutícolas. Ahora bien, si no se controla correctamente el nivel de contaminación del agua y la acumulación de materia orgánica, mantener el agua en las balsas de volcado puede representar un riesgo microbiológico para la fruta y un riesgo de seguridad alimentaria en caso de que los frutos que se procesan acaben presentando residuos químicos o podredumbres.

Estos son algunos de los riesgos que ha detectado el equipo coordinado por la investigadora Natàlia Alós, del programa Poscosecha en el IRTA. Desde el año 2022 y hasta junio de 2024, los responsables del proyecto trabajarán con empresas del sector para demostrar cómo se contamina el agua de las balsas de volcado de palots, y cómo hacer una gestión sostenible y eficiente.

UN SISTEMA DE FILTRADO EN CONTINUO Y UNA DESINFECCIÓN MÁS SOSTENIBLE

En el primer año de actividad, el proyecto ha desarrollado una labor de observación en diversos centros frutícolas de Lleida donde los y las investigadoras han podido hacer el seguimiento de todo un ciclo de agua en cada una de las empresas para estudiar cómo afecta la existencia o no del filtrado continuo, y los efectos que los distintos tipos de desinfección pueden tener en la evolución de la contaminación fúngica y química del agua de las balsas de volcado de palots.

El objetivo es demostrar cómo se contamina el agua de las balsas de volcado de palots para posteriormente explicar a las empresas cómo realizar una gestión que les permita alargar la vida útil del agua, a la vez que se garantiza su calidad microbiológica y la seguridad alimentaria de la fruta.

En esta primera fase de observación, ya se ha podido detectar que implementar un sistema de filtrado en continuo y utilizar técnicas desinfectantes más responsables con el medio ambiente son algunas de las medidas que permiten controlar los riesgos y aprovechar el agua durante períodos de tiempo más largos.

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