La experta en gestión de la sostenibilidad aplicada a la industria alimentaria Irene Ruiz ha dicho este sábado 16 en el IV Congreso Veterinario de Seguridad Alimentaria de Canarias que «el consumo humano de insectos va para largo» en España, donde ya se produce harina de grillo y pasta y barritas de proteínas con insectos.

“En Holanda, Bélgica o Dinamarca es más habitual la entomofagia. En España no. Para ver en el plato una tortilla de grillos tardaremos una o dos generaciones antes de considerarlo algo normal”, ha manifestado en la clausura del citado congreso.

Ruiz ha destacado, según informa su organización en un comunicado, que “los costes de producción de un kilo de harina de grillo son una barbaridad», de ahí que se «esté vendiendo el grillo sin procesar a 18 euros el kilo”.

La especialista, que también es máster en Dirección y Coordinación de la Gestión de la Calidad y la Gestión Ambiental por la Universitat Oberta de Catalunya, considera que los insectos son “un alimento que está llamado a sustituir a otra fuente de proteínas».

Ruiz ha abogado por «abordar los problemas y los retos que plantea la insecticultura a nivel industrial porque hay riesgos y peligros asociados a las condiciones de cultivo de los insectos, junto con los peligros o dificultades de absorción de nutrientes que pueden presentar algunos de sus componentes, como la quitina, que es una fibra que no es muy digestible, y de la que está hecho el exoesqueleto de los insectos”.

«Si a los insectos les haces una caracterización nutricional vemos que tienen unas propiedades muy buenas pero no siempre son tan beneficiosos»

“Al ingerirla con los insectos presenta la dificultad de que, quizá, no son tan nutritivos como debían ser, precisamente por juntar la quitina con todos esos nutrientes que no tienen la absorción ideal”, ha dicho.

La experta también ha advertido de que aunque “los insectos tienen proteínas muy sanas, un perfil maravilloso de aminoácidos y muchos oligoelementos, no hay ningún estudio serio que haya contrastado cómo es el ‘adme’ -la absorción, distribución, metabolismo y excreción- de todos esos componentes que tienen los grillos, ni para bien ni para mal”.

“Si a los insectos les haces una caracterización nutricional vemos que tienen unas propiedades muy buenas, pero algunos, según cómo se preparen y según en qué estadio de metamorfosis se consuman, pueden no ser tan beneficiosos respecto a esas condiciones de oligoelementos, vitaminas, etcétera”, ha añadido ante el consumo humano de insectos.

Ruiz ha estimado que en España no debería ser tan poco habitual la entomofagia, que sí está más normalizada en otros países europeos como Holanda, Bélgica o Dinamarca, ya que hasta el 31 de diciembre hay una moratoria del reglamento de Novel Foods (nuevos alimentos), que permite la comercialización de nuevas especies en función del origen del país de la Unión Europea.

A partir del 2 de enero, las empresas que no hayan presentado una solicitud de autorización para una inclusión del catálogo de Novel Foods no van a poder comercializar todos estos productos, ha avisado.

Solo los informes requeridos para solicitar esta autorización cuestan 400.000 euros, 23 meses de estudios analíticos más 17 meses de trámites administrativos, ha destacado para concluir que “si todo va bien, aunque está difícil, con la normativa de Novel Foods se pueden comer menos insectos que antes”.