Es una brecha insalvable que cada vez, y más en tiempos de crisis, se hace más grande. Mientras que Europa presiona al sector agrario con su política verde y olvida el papel que ha jugado durante esta pandemia, los ecologistas reclaman que el 50% del dinero de la PAC vaya para medio ambiente y clima.

Así, Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos muestra sus reservas sobre la estrategia «De la granja a la mesa», la propuesta de la Comisión Europea que se presentará este miércoles 20 para alcanzar los objetivos marcados por el Pacto Verde en materia climática por parte del sector agroalimentario de la UE, y solicita que se aplace hasta conocer el impacto de la crisis sanitaria actual sobre el sector.

Si la CE pretende aumentar los estándares ambientales, de calidad y seguridad alimentaria, debe exigir  lo mismo a los productos que vienen de fuera»

Unión de Uniones pone de manifiesto que la crisis del COVID-19 viene precedida de otra  crisis sin precedentes en sectores clave que llevaron a los agricultores y ganaderos a la calle antes de la declaración del estado de alarma.

La organización reclama que se analice pormenorizadamente las consecuencias antes de implementar cualquier medida que pueda restringir todavía más la viabilidad económica de las explotaciones, dado el panorama de recesión previsible a corto/medio plazo.

Unión de Uniones, en cualquier caso y como ya señalara en otras ocasiones, pone de manifiesto que los objetivos estipulados para el campo en el Pacto Verde han de ser alcanzables y realistas y que deberían tenerse en cuenta también en las producciones que se importan desde países terceros.

La organización, ante los objetivos vinculantes de reducción del uso de fitosanitarios químicos contemplados en esta estrategia, recuerda que han dado como resultado un aumento de los costes de producción por parte de los agricultores y ganaderos, pero que, a su vez, se siguen utilizando en países extracomunitarios y se ofrecen en los lineales de los supermercados.

Este hecho genera situaciones de competencia desleal y afecta a la capacidad productiva de los productores estatales. «No podemos soplar y sorber al mismo tiempo» apuntan desde Unión de Uniones, «Si la Comisión pretende aumentar los estándares ambientales, de calidad y seguridad alimentaria a nivel europeo, debe exigir, como mínimo, lo mismo a los productos que vienen de fuera».

Asimismo reclama que tanto el Pacto Verde Europeo como la Estrategia «De la granja a la mesa» sean financiados con fondos propios y recursos adicionales más allá de la PAC y que esto se vea reflejado en la nueva propuesta del Marco Financiero Plurianual, todavía en debate en las instituciones europeas.

AVA-ASAJA tacha de “utópicos y suicidas” los planes europeos para limitar fitosanitarios

Por su parte, la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) tacha de “utópicos y suicidas” los planes que maneja la Comisión Europea encaminados a limitar el uso de productos fitosanitarios mientras el sector agrario no disponga de alternativas naturales o ecológicas que resulten verdaderamente eficaces para combatir las cada vez más numerosas plagas y enfermedades que atacan a las producciones agropecuarias.

La organización agraria denuncia, además, que las políticas verdes impuestas por las autoridades comunitarias actúan al margen, incluso en dirección opuesta, a las directrices agrarias llevadas a cabo en el resto del mundo, una circunstancia que, a juicio de AVA-ASAJA, condena al sector agrario europeo a una pérdida progresiva de competitividad tanto en el mercado global como en el propio mercado europeo donde se permite a las importaciones de países terceros el empleo de sustancias prohibidas a los agricultores comunitarios.

Aguado agrega que “la Comisión Europea parece no haber aprendido nada del Covid-19. La extraordinaria recuperación ambiental experimentada durante esta pandemia ha dejado bien claro que el sector agrario, que ha seguido trabajando, no contamina como algunos venían difamando de manera demagógica y pseudocientífica.  Al contrario, el campo se ha erigido como una actividad esencial para suministrar alimentos y preservar el territorio. Por eso no se entiende que la clase política continúe empecinada en castigar a la agricultura europea con más restricciones y menos apoyos. Queriendo evitar un problema ambiental que se ha demostrado exagerado, Bruselas genera otro muchísimo peor al incentivar el abandono de tierras agrarias y la dependencia alimentaria de países terceros”.

Brecha insalvable con los ecologistas: WWF pide un 50% de la PAC para medioambiente y clima

En el otro lado de esta brecha insalvable, la organización conservacionista WWF suma su voz a quienes piden que la transición ecológica vertebre toda la estrategia. Lo pide en un nuevo informe que ha presentado este martes 19, en el que reclama energía limpia, eficiente y renovable, que un 50% del presupuesto de la PAC vaya a medioambiente y clima y proteger el 30% de la tierra y el mar.

 

La “nueva normalidad” debe significar la apuesta por un modelo energético limpio, eficiente y renovable

Para WWF,  la apuesta por este nuevo modelo energético en España debe incluir la tramitación de la Proposición de Ley de Cambio Climático y Transición Energética y las inversiones previstas en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), que contemplan una inversión de 241.400 millones de euros entre 2021 y 2030 destinados fundamentalmente al impulso de las renovables.

La ONG reclama, asimismo, que el 50% del presupuesto de la Política Agrícola Común (PAC) se destine a los objetivos de medio ambiente y clima, proteger el 30% de la superficie terrestre y la superficie marina y elevar el objetivo de reducción de emisiones al 65 por ciento de aquí a 2030. Otra de sus demandas es poner fin a las ayudas, directas o indirectas, a los sectores contaminantes y una fiscalidad verde redistributiva.