La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) ha denunciado un robo perpetrado durante la pasada madrugada de este lune 31 en la comunidad de regantes del sector IV del Canal Júcar-Turia, situada en el término de Picassent, que ha desvalijado, en busca de metales revalorizados como el cobre, todas las instalaciones tecnológicas necesarias para el riego de las explotaciones dejando a un millar de agricultores sin poder regar.

Según la denuncia interpuesta por la mencionada entidad de riego ante la Guardia Civil, las pérdidas económicas directas ascienden a 30.000 euros, que incluyen la rotura de puertas, vallas perimetrales y los propios equipos eléctricos.

Con todo, AVA-ASAJA agrega las consecuencias negativas que también puede acabar ocasionando esta sustracción al dejar a un millar de agricultores sin poder regar ni efectuar la adecuada fertilización en una superficie cercana a las 8.000 hanegadas de cultivo –principalmente cítricos, caquis, kiwis y aguacates–durante los días que transcurran hasta completar la reparación de los equipos desmantelados, puesto que estas labores agrarias resultan fundamentales en el actual periodo del año para garantizar un correcto crecimiento de los frutos.

ALZA DE MATERIAS PRIMAS

AVA-ASAJA alerta de que el encarecimiento que están experimentando varias materias primas como el cobre y el hierro en los mercados internacionales durante los últimos meses, debido a las repercusiones económicas de la pandemia, amenaza con multiplicar los robos en el sector agrario, una lacra que solo en 2020 supuso 25 millones de pérdidas para los agricultores y ganaderos valencianos.

El presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, afirma que “los ladrones arrasan con cosechas que tienen buenos precios, como el aguacate o la algarroba, se llevan puertas de hierro, entran en las casetas de campo, rompen vallas si hace falta, los hay que cuentan con amplios conocimientos en equipos de riego porque manipularlos comporta un elevado riesgo de electrificación. Hay socios que me dicen que no van a plantar en una parcela cercana al pueblo sencillamente porque temen que los ladrones se lo lleven todo antes de ir a recolectar. Estamos hablando de un problema tan grave como los bajos precios o los daños de fauna salvaje, sobre el que las administraciones están fallando y, en lugar de aportar soluciones, tratan de confundir a la opinión pública diciendo que descienden los robos: lo que bajan son las denuncias porque la mayoría de agricultores entienden que no sirven de nada, pero los robos siguen siendo alarmantes”.

Por ello, Aguado reclama una mayor vigilancia tanto en las explotaciones como en los puntos de recepción de las mercancías robadas y, para mejorar esas labores, insta a incorporar el uso de las nuevas tecnologías. Asimismo, reitera un endurecimiento de las penas “para que haya justicia en el campo y la delincuencia rural no continúe saliendo impune”.