La alta rentabilidad en regadío que muestran los cultivos de maíz y soja los están convirtiendo como unas de las producciones de verano más viables en Aragón, junto con la alfalfa y en detrimento del arroz, que requiere mucho más conocimiento agronómico.

Así se pone de relieve en el trabajo de investigación que ha llevado a cabo la Red Arax y que se ha plasmado en la elaboración del primer dossier de cultivos extensivos de verano y que han presentado este miércoles en rueda de prensa el jefe de la Unidad de Cultivos Herbáceos del Centro de Transferencia Agroalimentaria del Gobierno de Aragón, Miguel Gutiérrez; el responsable de Innovación de Cooperativas Agro-alimentarias Aragón, Jesús Abadías, y el director territorial de Cajamar, Domingo Borruel.

El dossier unifica en una sola publicación los ensayos agronómicos y de calidad de cinco cooperativas y un ATRIA y los trabajos desarrollados desde la unidad de cultivos herbáceos del Centro de Transferencia Agroalimentaria del Gobierno de Aragón.

El informe recoge los resultados de la campaña de 2020 en los sectores de girasol, maíz y alfalfa, por un lado, y por otro len el arroz y la soja de forma separada.

Gutiérrez destaca la fortaleza y la la alta rentabilidad del maíz, que supone el 65 % de los cultivos extensivos de verano en esta Comunidad y, con una producción de 900.000 toneladas y 85.400 hectáreas cultivadas, la sitúa como la segunda productora de España por detrás de Castilla y León.

El trabajo se ha centrado en las producciones de Cinco Villas, Sobrarbe, Monegros y zonas del valle del Ebro como Ontinar del Salz, Utebo y Casetas, si bien, la mayor producción se localiza en la provincia del Huesca, con 67.000 hectáreas, es decir, el 85 % de la superficie que se cultiva en la región.

Gutiérrez ha incidido asimismo en la «gran importancia» de los segundos cultivos rastrojeros, que representan el 57 % de la cosecha en la provincia de Huesca.

EL MAÍZ ES UN CULTIVO «ESENCIAL» PARA MANTENER LAS CUENTAS DE EXPLOTACIÓN DEL SECTOR DE LAS COOPERATIVAS Y TERCEROS INSUMOS

El 56% del maíz que se cultiva en Aragón es transgénico; el 51% en primeras cosechas y el 6 % en segundas.

Desde el Centro de Transferencia Agroalimentaria del Gobierno de Aragón se destaca también la importancia del maíz para el consumo humano, con 20.000 hectáreas, el 23 % de la superficie y una producción de 145.000 toneladas para almidón y glucosa y 160.000 para palomitas y otros consumos.

Se trata, según Gutiérrez, de un cultivo «esencial» para mantener las cuentas de explotación del sector de las cooperativas y terceros insumos, gracias a unos en origen al alza y que en estas semanas ha cotizado a 235 euros/t, una rentabilidad que desde la Red Arax creen que animará a los agricultores a incrementar la superficie sembrada en Aragón en 2021.

Otro cultivo que atraviesa una coyuntura de precios favorable con una cotización que ronda los 430 euros/t es la soja.

Aragón cultiva la mitad de la soja que se cosecha en España por lo que es una leguminosa que también se consolida como una alternativa viable en los regadíos de las provincias de Huesca y Zaragoza.

Un hecho similar que ocurre con la alfalfa, un cultivo con «expectativas a futuro estables», y que Gutiérrez calcula que este año crecerá un 3 % en superficie, aunque también depende de los cultivos de alrededor.

El arroz, sin embargo, ha pasado de 13.500 hectáreas a 4.400 y una producción de 21.000 toneladas debido a que es un cultivo «supertécnico» pero que, según Gutiérrez, es «importante» como cultivo unitario y «sigue siendo imprescindible» en algunas superficies.

En el caso del girasol, es una agricultura de secano, sobre todo en tierras altas del sistema ibérico como Gallocanta que aunque tiene unos precios «interesantes» tiene una baja rentabilidad y se utiliza por «cuestiones agronómicas» como cultivo de rotación, ya que en zonas de regadío tiene «difícil» competir con el maíz.