Los agricultores ucranianos sembrarán hasta dos tercios menos de trigo este año si la principal ruta de exportación del país sigue bloqueada, lo que prolongará la crisis alimentaria mundial y la inestabilidad en los precios de los cereales, según ha advertido su ministro de Agricultura. Un problema que se agrava con la denuncia de que aviones rusos están lanzando bombas incendiarias sobre los campos de trigo para destrozar las cosechas.

En este sentido, el comisario europeo de Agricultura, Janusz Wojciechowski, ya ha advertido de que la seguridad alimentaria en terceros países es grave debido a los bloqueos de trigo, pero la situación dentro de Ucrania también es grave y empeora, donde, dice, «las fuerzas rusas están quemando el trigo en los campos» y «las capacidades de almacenamiento están siendo atacadas».

De igual forma, ha asegurado que «debemos ser realistas», ante las grandes cantidades de trigo bloqueadas, «tenemos que considerar cómo sacarlo de Ucrania, pero en algún momento puede que tengamos que enviar trigo» al país en dificultades, señaló el comisario al término de la reunión de ministros. En última instancia, los alimentos «se utilizan como chantaje para impedir las exportaciones» de Ucrania.

Según diversas fuentes, Rusia está incendiando intencionadamente los campos de cultivo ucranianos, especialmente de trigo, como parte de su estrategia para fomentar una hambruna global como arma de guerra y presionar a los países para que cesen su ayuda militar al Gobierno de Kiev.

Las autoridades en zonas como Jersón y Donetsk han acusado al ejército ruso de utilizar bombas incendiarias para destruir la riqueza agrícola del país, y se han servido de imágenes grabadas por dron para denunciarlo.

«Los campos están en llamas aquí. Fuimos testigos de cómo los rusos lanzaban munición incendiaria», dijo Ihor Lutsenko, miembro de las fuerzas armadas ucranianas, a la CNN.

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