El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, anunció este miércoles que el acuerdo de exportación de cereales desde Ucrania por vía marítima, que expiraba este jueves 18, será prorrogado por otros dos meses. La decisión tendrá una repercusión directa en las cotizaciones nacionales, que llevan ya muchas semanas de bajadas pese a las dramáticas previsiones de cosecha.

«Gracias a los esfuerzos de nuestro país, el apoyo de nuestros amigos rusos y la participación de nuestros amigos ucranianos, se ha decidido prorrogar por otros dos meses el acuerdo del pasillo de cereales en el Mar Negro», escribió Erdogan en Twitter.

El mandatario turco agradeció el «sincero apoyo» del presidente ruso, Vladímir Putin, la «colaboración constructiva» de su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, y los «esfuerzos» del secretario general de Naciones Unidas, António Guterres.

Agregó que también se trabaja para crear las condiciones para que el pacto continúe después de ese periodo y expresó su esperanza de alcanzar un alto el fuego duradero entre Rusia y Ucrania que lleve a un acuerdo de paz.

Aunque ha habido voces que planteaban la necesidad de controlar este acuerdo de exportación de cereales en España ante la caída de las cotizaciones, esencialmente porque llega sin aranceles, el balance de cereales, que elabora el Ministerio de Agricultura, estima que el consumo de cereal para la campaña 2022/2023 se situará en unos 35,85 millones de toneladas de las que 26,35 millones se destinarán a la alimentación animal mientras que poco más de 5 millones de toneladas irán a consumo humano.

Desde la Confederación Española de Fabricantes de Alimentos Compuestos para animales (Cesfac) su director general, Jorge de Saja, apunta que en los mercados internacionales pensaban que las reticencias de Rusia a prolongar la vida del acuerdo se iban a quedar en «un farol» y añade que todos descuentan que este pacto durará hasta julio. «Para entonces estaremos a las puertas de unas cosechas europeas que, en general, se esperan excelentes. Salvo en España, claro», apunta De Saja.

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