Hace unos días, se conocía que la ministra de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, era la segunda miembro del Gobierno menos conocida por los ciudadanos, aunque tenía una alta valoración, quizás porque se valoraba más una gestión acertada y sin excesivos problemas públicos de las cuestiones agrícolas del país (otra cosa son los enfrentamientos internos con el sector en multitud de cuestiones). Y buena parte de ese problema de imagen, tanto la de su desconocimiento como la de su labor, se puede deber a las dificultades que tiene para consolidar a un director de comunicación al frente de su Gabinete.

Con la marcha de su hasta ahora director de Comunicación, Javier Domínguez Martínez, que se incorporó en el mes de agosto pasado, según recoge elconfidencialdigital.com, la ministra ha tenido ya tres dimisiones/ceses en poco más de un año. Una muestra de que no solo algo no funciona, sino de que no se ha encontrado la forma de saber vender la gestión, e incluso la imagen, del Ministerio y de su titular.

El primer director de comunicación con la actual ministra fue Jesús María Mellado, quien llevaba cinco años en la dirección de comunicación tras haber sido nombrado por el anterior ministro, Miguel Arias Cañete. A finales de enero de 2017, decidió abandonar por motivos personales. Durante cuatro legislaturas había sido jefe de prensa del Grupo Popular en el Congreso.

A Mellado le sucedió Ángel Boixadós, periodista de información económica, quien entre 2007 y 2012 había sido presidente de la Asociación de Periodistas Económico. El nombramiento se presentó como la apuesta por un profesional «con un perfil más técnico y alejado de las bases del Partido Popular». Sin embargo, nombrado en febrero, permaneció en el cargo apenas cuatro meses porque cesó en el mes de junio. A continuación, el ministerio estuvo dos meses más sin responsable de comunicación, hasta que el mes de agosto fue nombrado Javier Domínguez Martínez, que ahora cesa también.

Está claro que la ministra tiene un problema de imagen, pero sobre todo de comunicación. La duda es saber si no acierta en la elección o si hay algo más detrás.