Asturias Ganadera ha agradecido la iniciativa del Principado de fomentar las ayudas al mantenimiento de los perros que custodian el ganado ante el ataque del lobo, aunque paralelamente ha querido matizar algunas cuestiones como el número de animales subvencionables o si deben o no estar inscritos Libro de Orígenes Español.
En la parte positiva, recuerdan cómo la propia propuesta realizada hace apenas unas semanas calculaban en torno a 750 euros de media por perro y año, y las ayudas previstas indican 720 €, muy cerca de la cifra de Asturias Ganadera.
Sin embargo difieren en algunas decisiones que se tomaron para desarrollar esta iniciativa, «y que basados en la experiencia propia y de nuestros socios, alguno con más de veinte años manejando más de cien perros de defensa en torno a la Asociación de Ganaderos Afectados pol Llobu (AGALL), creemos necesario que se deben replantear».
Creen que el límite de 15 mastines puede resultar demasiado elevado salvo en casos excepcionales en que se precisen dos grupos de perros para defender dos diferentes rebaños. Para un mismo rebaño, «lo que no puedan defender seis u ocho perros no lo defienden quince», según también la experiencia de uno de sus socios y presidente de ACRIBER (Asociación de Criadores de Cabra Bermeya).
Para la organización ganadera, tantos mastines puede provocar que «puedan ser subvencionados perros de manera innecesaria, malgastando dinero público. Un máximo de seis u ocho perros sería razonable para cada rebaño. Suponiendo que se incorporaran únicamente doscientos ganaderos a la iniciativa, con quince mastines cada uno, a 10.200 € por explotación, serían 2.040.000 €. En ningún caso esta medida puede afectar negativamente al cobro de daños generales del conjunto de ganaderos y ganaderas de la región, que actualmente ya sabemos que suelen cobrar poco y tarde», resaltan.
«DEBE HABER LIBERTAD A LA HORA DE ESCOGER EL LINAJE DE PERROS QUE CADA GANADERO QUIERA UTILIZAR”
Respecto a la imposición de que los perros sean exclusivamente pertenecientes a la raza de mastín español inscritos en el Libro de Orígenes Español (LOE) y a ejemplares del grupo étnico canino pastor del osu reconocido por la Real Sociedad Canina de España, difieren por diversos motivos. «En primer lugar, los ganaderos que ya tienen perros de defensa funcionales no tienen por qué deshacerse de ellos y volver a empezar una selección que no resulta fácil casi nunca. Muchas veces los mejores perros son cruzados o en rebaños mixtos, y la práctica ganadera es la que va determinando cuáles son los perros más adecuados, no un Libro Genealógico de ninguna asociación o criador».
Asimismo, reseñan que el mastín leonés no siempre es funcional en esta orografía, en donde la irregularidad del terreno hace que su relativa poca movilidad sea un factor que limita su eficacia en muchas áreas. Respecto al grupo étnico canino pastor del osu les consta que actualmente no los hay disponibles en el mercado. En definitiva, «debe haber libertad a la hora de escoger el linaje de perros que cada ganadero quiera utilizar, si bien aquellas personas que no tengan conocimiento de ningún criador de confianza puedan dejarse asesorar por las opciones propuestas por el Principado, pero todos deben ser subvencionables».
Por eso defienden que se debe dar prioridad a los profesionales del sector que ya manejan perros guardianes, y controlar concienzudamente especialmente a nuevos interesados de forma que haya certeza de su necesidad, así como de que los gastos de mantenimiento estén justificados (a través de facturas e inspecciones).
Igualmente, también hay que controlar un posible exceso de mastines en cada zona, ya que pueden ocasionar diferentes problemas y sobrecostes, la Administración tiene que reconocer de una vez por todas el conflicto existente entre mastines y excursionistas y nunca olvidar que los lobos con pocas posibilidades de atacar al ganado y sin suficiente alternativas silvestres se podrán mover a áreas más humanizadas, lo que redunda en que lo importante, muy por encima de las medidas preventivas, es el control poblacional del predador.
Finalmente,m ven que además de la prioridad para los ganaderos ATP y con aprovechamiento de pastos en la comunidad asturiana, «podrían entrar otros, optimizando el gasto de dinero público en este asunto según los criterios mencionados y con los debidos controles institucionales de buen y necesario manejo de los perros. Pero siempre dando por hecho y sin olvidar que la única solución es que se realicen controles poblacionales de lobo hasta que sea compatible la especie con la actividad ganadera en cada zona, sin un número específico de animales a abatir».



