ASAJA Alicante sostiene que la solución para asegurar la supervivencia del sector citrícola valenciano consiste en impulsar las cláusulas espejo para que los productos importados cumplan los mismos estándares que los de la Unión Europea, así como evitar la llegada masiva de cítricos de terceros países para permitir a los agricultores vender a precios más competitivos y mejorar su rentabilidad.

En este sentido, la asociación agraria considera que la decisión de la comisión de cítricos de las Cortes Valencianas de cambiar el modelo productivo a cultivo ecológico, cuyo informe fue aprobado la semana pasada, no puede ser la única alternativa para preservar la viabilidad del sector a largo plazo.

«Es un error político centrar el informe en la reconversión a ecológico como solución fundamental, cuando actualmente el mercado ya está saturado con un 20% de cítrico certificado», apunta el presidente de ASAJA, José Vicente Andreu, quien también formó parte del grupo de expertos de la mencionada comisión.

«EN ESPAÑA NO EXISTE UN EXCESO DE PRODUCCIÓN DE CÍTRICOS, SINO UN EXCESO DE IMPORTACIÓN DE OTROS PAÍSES”

Además, apunta que en la actual campaña no está habiendo apenas entrada de cítricos de terceros países por diversas razones, como el encarecimiento del transporte marítimo. Estas circunstancias han impulsado un aumento de la demanda de cítricos nacionales, hecho que está permitiendo que los agricultores vendan a precios más justos.

Por ello, la asociación defiende que «en España no existe un exceso de producción de cítricos, sino un exceso de importación de otros países -situación que hemos experimentado años anteriores- con quienes tenemos que competir en inferioridad de condiciones porque incumplen la normativa ambiental y laboral europea».

En su intervención para valorar la viabilidad del sector, Andreu planteó la necesidad de solventar el problema del agua en el sur de la Comunidad; impulsar las cláusulas espejo ante situaciones de crisis provocadas por la masiva afluencia de cítricos de terceros países con costes laborales y ambientales muy bajos; la reconversión de la variedad y de estructuras productivas, como por ejemplo fincas mejor mecanizadas y digitalizadas y, por supuesto, la adaptación de nuestras producciones a las demandas de los consumidores.

Aunque ASAJA reconoce y defiende el valor de la agricultura ecológica, asegura que no puede ser la única opción para que el cítrico de la Comunidad Valenciana pueda persistir en el tiempo. Asimismo, el presidente añade que el anuncio de que la UE subvencionará con 120 millones de euros el fomento de la agricultura ecológica en Marruecos pone en evidencia «que resulta absurdo obligarnos a cambiar nuestro modelo productivo cuando al mismo tiempo se subvenciona a otros países para que compitan con nosotros en ecológico».

Andreu también reclama que los países terceros han de cumplir con las mismas normas que existen en Europa para que se pueda garantizar la seguridad alimentaria y la rentabilidad de nuestro campo.

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