Varios cientos de agricultores y ganaderos procednetes de varias CCAA se ha manifestado esta mañan<a en Puertollano ante las instalaciones de la refinería de Repsol, convocados por la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos de Castilla-La Mancha (UPA CLM). Una movilización para exigir medidas urgentes e inmediatas frente al «indecente incremento del precio del gasóleo agrícola y del resto de insumos que están ahogando la rentabilidad de las explotaciones familiares».
A la protesta han acudido delegaciones de agricultores llegados desde Andalucía y de UPA-UCE Extremadura para sumar fuerzas en una reivindicación común para todo el campo español.
Los elevados precios del gasóleo, unido a otros costes de producción, «hace inviable el día a día y la viabilidad futura de las explotaciones; condicionando no solo la campaña actual sino las campañas futuras, como han explicado muchos asistentes», según han advertido los asistentes.
Durante el desarrollo de la concentración, el secretario general de UPA Castilla-La Mancha, Julián Morcillo, ha denunciado el fuerte impacto que la subida del combustible está teniendo en el día a día de los agricultores y ganaderos desde hace muchos meses debido a una coyuntura ajena al sector.
«LAS MEDIDAS SE QUEDAN CORTAS ANTE LA MAGNITUD DE ESTE PROBLEMA, Y AHORA CON UN ESCENARIO NUEVO CON LAS ELECCIONES. NECESITAMOS UNA REACCIÓN MUCHO MÁS FIRME Y AMBICIOSA”
«Estamos viviendo una situación límite e inasumible. El precio del gasóleo agrícola se ha multiplicado en lo que va de año, pasando de 0,93 euros por litro a alcanzar los 1,68 euros. Esta escalada de costes nos está asfixiando justo en un momento clave como es la preparación de las siembras y tras una campaña de vendimia de por sí muy complicada», ha manifestado Morcillo.
El responsable regional de UPA CLM ha advertido que «son muchos los agricultores que se están pensando si sembrar, si trabajar, dejar las cosas sin hacer porque los costes son inasumibles», por ese motivo ha incidido en que las respuestas institucionales ofrecidas hasta la fecha no son suficientes para frenar la sangría económica del sector primario.
«Las medidas se quedan cortas ante la magnitud de este problema, y ahora nos ponemos en un escenario nuevo con las elecciones. Necesitamos una reacción mucho más firme y ambiciosa. No es justo que todo el peso de esta crisis recaiga de nuevo sobre las espaldas de las explotaciones familiares con el riesgo de que dejemos de cosechar».
«Mientras las explotaciones agrarias están al borde de la quiebra, las grandes empresas energéticas obtienen beneficios récord. Es hora de revisar estas dinámicas para proteger a quienes producimos los alimentos de toda la sociedad», ha concluido.




