Los eurodiputados del Partido Popular, Gabriel Mato y Juan Ignacio Zoido, han pedido a la Comisión Europea que el nuevo sistema de etiquetado Nutriscore no afecte al jamón ibérico de bellota, ya que lo ubica en el mismo escalafón que la “comida basura”.

Nutriscore es un método de clasificación nutricional basado en un algoritmo y que funciona como una especie de semáforo nutritivo con cinco colores que van desde el verde oscuro, la mejor opción, al rojo oscuro, la peor.

En una pregunta conjunta a la Comisión Europea, ambos parlamentarios advirtieron del perjuicio que puede provocar situar al jamón de bellota en lo más bajo del escalafón “para incredulidad de los consumidores y del sector” y pidieron al organismo una revisión del nuevo sistema.

“El jamón de bellota goza de un gran reconocimiento gastronómico mundial. Se produce sobre la base de una raza autóctona y se basa en unos controles certificados y reconocidos”, aseguró Gabriel Mato.

Por su parte, Zoido acusó al Gobierno de España de continuar “con su campaña contra el sector agroalimentario español” y e instó al Ejecutivo a “esperar a que Bruselas legisle, en lugar de adelantarse e implantar un sistema inadecuado que perjudica a los productos españoles.

SACAR AL ACEITE DE OLIVA DE ESTA VALORACIÓN ES NO CERRAR EL DEBATE CONVENIENTEMENTE PORQUE SEGUIRÁ SIENDO ETIQUETADO FUERA DE ESPAÑA CON UNA C

Aunque la implantación de Nutriscore todavía es opcional en los Estados miembros, el nuevo sistema ya ha suscitado polémica en España durante los últimos días, en especial por la calificación del aceite.

El Gobierno español anunció que propondría sacar el aceite de oliva de la lista de productos que utilicen el etiquetado porque la calificación «no refleja sus beneficios nutricionales” (el sistema lo califica con una “C”, tercera nota en una escala de cinco).

Además, el ministerio de Agricultura expresó su «preocupación» por las notas que otorga este sistema a alimentos como el aceite de oliva o los embutidos ibéricos y anunció que sólo dará su apoyo a implementarlo si trata «justamente» a los productos clave de la dieta mediterránea.

Por otro lado, esta semana más de 60 científicos españoles firmaron un manifiesto conjunto en el que rechazan la entrada “precipitada” del sistema de etiquetado al eludir los “graves problemas” nutricionales de la sociedad moderna.

A su juicio, Nutriscore “se salta evidencias científicamente probadas” y, como ejemplo, han señalado que alimentos con azúcares añadidos tengan una calificación B (saludable) cuando “generan adicción y actúan en el sistema nervioso estimulando el consumo, el abuso y generando dependencia”.

En cuanto a la decisión del Gobierno de sacar de este etiquetado al aceite de oliva, los científicos creen que “la polémica no se ha cerrado convenientemente” porque seguirá siendo etiquetado fuera de España con una C, “equiparándolo al aceite de colza o de nueces, lo que puede suponer un daño para la exportación”.