El presidente de Asaja Córdoba, Ignacio Fernández de Mesa, ha insistido nuevamente en la situación de alerta extrema que sufre la agricultura y la ganadería ante la falta de agua, con un descenso del 85 por ciento de las precipitaciones en enero, lo que imposibilita la siembra del girasol y asfixia a la ganadería.

Fernández de Mesa ha informado de la situación preocupante que atraviesan los cereales de invierno y las colzas de siembras de otoño, ya que se está viendo truncado su ciclo natural fisiológico en el cual ya se están viendo que las siembras se están secando. Añade que “esta sequía ya está robando rendimiento a nuestros cultivos, los cuales tememos por su continuidad si la previsión meteorológica sigue igual”.

En el caso de los hortícolas, existe el problema de que “al no tener autorización para riegos, están al límite, no se podrán sembrar; al igual que las explotaciones de arboleda que están en comunidades de regantes y no autorizan riegos ni tan solo de emergencia”.

DE SEGUIR ASÍ LA SITUACIÓN, HABRÁ, POR TANTO, “GRANDES PÉRDIDAS O NULOS RENDIMIENTOS EN CEREALES, LEGUMINOSAS Y OLEAGINOSAS»

En cuanto a los cultivos de primavera, como es el girasol, en la provincia ya se está retrasando la fecha de siembra, poniendo en duda si se podrá sembrar este año, por lo que, por ahora, el año agrícola “se prevé pésimo” si las inclemencias meteorológicas continúan así porque los cultivos de invierno están sufriendo y en los de primavera no hay intención de siembra en este momento.

De seguir así la situación, habrá, por tanto, “grandes pérdidas o nulos rendimientos en cereales, leguminosas y oleaginosas en la provincia”, ha subrayado Fernández de Mesa.

En cuanto a la ganadería, la situación es igualmente preocupante debido a que las precipitaciones han sido muy escasas en el último año, salvo en el caso de Navidad, lo que ha impedido que pueda crecer la hierba en el campo con normalidad, principal alimento para las vacas, las ovejas y los cerdos.

Como consecuencia, se está complementando con forrajes como es el heno, la paja y el pienso, lo que incrementa hasta un 30 por ciento los costes de los ganaderos, que ya soportan en sus cuentas de resultados la subida del precio de otros insumos como es el caso del carburante o la electricidad.

Y es que detrás de la carestía de los piensos, se esconde la situación actual del mercado mundial de los cereales y la sequía, puesto que, cuando hay escasez de este recurso, el precio crece.

También, hay que tener en cuenta que la climatología actual, con las temperaturas más elevadas de lo habitual, no es la mejor para que el animal pueda andar por el campo y tenga un desarrollo apropiado, por lo que “como no llueva en 15 días, y haya precipitaciones importantes, se van a sufrir unas pérdidas que luego posiblemente no se puedan recuperar”, ha concluido Fernández de Mesa.

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