Manuel García / Presidente de INTERPORC

 Mientras Madrid se convierte en la capital de la Cumbre del Clima donde se reúnen expertos, jefes de Estado y ministros para negociar y sentar las bases para la lucha contra el cambio climático, miles de ganaderos del sector porcino de nuestro país trabajan en su día a día protegiendo las zonas rurales que les acogen y donde se asienta su actividad desde hace siglos.

El sector porcino no es en absoluto ajeno a la problemática medioambiental, toda vez que nuestros ganaderos llevan siglos trabajando en plena naturaleza y son los primeros defensores de una actividad que protege el entorno que nos acoge generación tras generación. En España, la producción porcina es una actividad moderna y respetuosa con el medio ambiente. Sin embargo, debemos reconocer que, al igual que con el resto de sectores ganaderos, nuestra imagen pública no se corresponde en la medida justa con la realidad de un sector que en los últimos años ha cambiado, y mucho.

Eso se debe a varios factores, entre ellos, creo que de especial significancia, el desconocimiento de una buena parte de la sociedad, que es cada vez más urbanita y está más alejada de las zonas rurales; y el ataque de colectivos que desdibujan la verdad del modelo de producción español, el más proteccionista del mundo con el medio ambiente.

Tenemos que luchar contra ese desconocimiento y contra las falsedades que salpican a nuestro sector. Y para ello debemos seguir realizando un importante esfuerzo en comunicación para trasladar de forma efectiva a la sociedad quiénes somos y lo mucho que aportamos. Porque la verdad está de nuestra parte, y por eso podemos decir con mucho orgullo que en las tres últimas décadas el sector porcino de capa blanca español ha experimentado una profunda transformación que nos ha convertido en líderes internacionales y en referentes de lo que se conoce como la ‘ganadería moderna’: profesionalizada, innovadora, respetuosa con la sensibilidad y necesidades de los animales y enfocada en la reducción del impacto ambiental y el cuidado del medio ambiente.

En este último aspecto, el cuidado del medio ambiente, hay que subrayar que España aplica el modelo de producción europeo que conlleva la legislación más exigente del mundo, lo que nos ha llevado, entre otras mejoras, a reducir nuestro consumo de agua, de energía y de emisiones de gases de efecto invernadero en todos los procesos, desde la granja a la mesa.

Las cifras señalan que la actividad porcina -que cuenta con más de 80.000 granjas, gestiona una gran cantidad de territorio y emplea a 300.000 personas- tan solo genera el 1,9% de los gases de efecto invernadero (GEI). Esa es una cifra muy alejada de lo que se quiere dar a entender a la opinión pública, que también desconoce el esfuerzo que hemos realizado en los últimos años y que nos han llevado a reducir en un 47% las emisiones de amoníaco por kilo de carne producido, en un 38% las emisiones de óxido nitroso y en un 14% las emisiones GEI por la gestión de estiércoles. Y seguimos trabajando de cara al futuro para disminuirlas aún más.

Por otro lado, en cuanto a la huella hídrica, hay que señalar que el agua total consumida al año por el sector porcino es de unos 54 hm3, lo que supone tan solo el 0,05% del total de agua disponible en España. Gracias a la innovación y a la concienciación de los ganaderos se ha conseguido disminuir un 30% el uso de agua por kilo de carne producido. Y también en este aspecto mantenemos un fuerte compromiso para seguir reduciendo el uso de agua.

Así mismo, cabe destacar que el sector porcino español cuenta con instalaciones ganaderas modernas, acondicionadas para reducir la producción de residuos y para gestionarlos correctamente a través de su reciclado o reutilización. Utilizamos la energía de manera eficiente y muchas granjas son abastecidas por energías renovables.

La clara reducción de las emisiones GEI, el consumo responsable de agua y la eficiencia energética en el sector porcino son tres claros ejemplos de que estamos trabajando duramente en la lucha contra el cambio climático. Nuestra concienciación con la sostenibilidad es firme. Pero también debemos tener en cuenta que ese nivel de exigencia no puede llevarnos a olvidar lo que hacemos en esta materia y a trasladar con orgullo a toda la sociedad que estamos entre los países más avanzados del mundo en la protección del medio ambiente.