Todos los ingresos son buenos para el campo y más en un tiempo en el que los costes de producción y la falta de rentabilidad está abocando al sector agrario a una grave crisis. Por eso, la agricultura de conservación es una práctica cada vez más extendida ya que mejora la materia orgánica del suelo, reduce los costes y puede incrementar las producciones. Hasta ahora, los agricultores que optaban por estas prácticas no recibían ningún ingreso adicional por su valiosa contribución a la mitigación del cambio climático, pero ¿y si fuera posible cobrar por descarbonizar? Ante un nuevo modelo de PAC que profundiza en el carácter medioambiental de esta política, obtener unos ingresos adicionales por el secuestro de carbono puede resultar muy interesante para todos los agricultores.

Y esta nueva fuente de ingresos con el secuestro de carbono está provocando que las organizaciones agrarias, como Asaja Palencia, estén apostando por informar a los agricultores de esta posibilidad. En este sentido, se ha celebrado una jornada sobre el cultivo del carbono conseguido mediante la agricultura de conservación. En ella, Felipe Cortines, de la empresa AGORO Carbon Alliance, ha detallado el proceso por el que la agricultura de conservación es capaz de secuestrar carbono en el suelo.

Según ha explicado Cortines, en 2023 se prevé que sea publicada una Directiva europea que gestione el mercado de los créditos de carbono (equivalentes cada uno de ellos a una tonelada de carbono) y en ese momento el mercado comenzará a ser una realidad por lo que ha llegado el momento de empezar con ello para no perder tiempo.

Las empresas certificadoras serán las encargadas de certificar el carbono con que cuentan las parcelas en el momento en que se inicie el cambio a la agricultura de conservación en las parcelas de las explotaciones y realizarán nuevas valoraciones años después, momento en que se podrá certificar el secuestro del carbono en el suelo.

El secuestro del carbono puede suponer un nuevo ingreso para las explotaciones y un incentivo para aquellos que quieran dar el paso hacia la agricultura de conservación y que tendrán un mentor de referencia que les guiará en los inicios de la actividad.

Felipe Cortines finalizó la jornada relatando su experiencia familiar con la agricultura de conservación, la cual en su caso ha sido muy positiva y le ha permitido un gran ahorro de costes sin reducir la producción.