Uno de los debates más comunes sobre política ha sido la falta de relevo generacional en muchos partidos que, con la irrupción de los nuevos partidos emergentes, ha ido calando o en el seno de los denominados ‘tradicionalistas’.

Sin embargo, poco se ha oído del relevo generacional en las propias organizaciones agrarias, cooperativas y entidades vinculadas al sector agrícola y ganadero. Ha habido cambios, es cierto, pero en algunas ocasiones sigue dando la impresión de que continúan los mismos en los mismos puestos, quizás por demasiado tiempo.

Por eso, la llegada del turolense Marcos Garcés Lizama como nuevo Coordinador estatal de Juventudes Agrarias de COAG puede considerarse como un pequeño paso hacia ese ansiado relevo generacional, no sólo en COAG sino en el resto de OPAs.

Porque lo que más destaca de Marcos Garcés (29 años) no es que sea es agricultor y ganadero profesional en Bañón (Teruel), donde cultiva cereal de secano y también gestiona una granja de porcino, sino que es licenciado en Sociología y estudia Ciencias Políticas.

Es decir, llega con una formación académica que ya querrían muchos políticos y con un amplio bagaje profesional en el campo, al que ha llegado de la mano de su padre, como él mismo ha explicado.

En el campo español hay jóvenes muy bien formados, con ganas, con ilusión y con motivación para afrontar no sólo los retos de su explotación, sino del propio sector. Un simple vistazo por las propias organizaciones agrarias permite poder verlos… aunque por ahora sólo de lejos. Sin el protagonismo que debieran tener.

Quizás, algunos dirigentes agrarios deberían pensar que cuando hablan (y con razón) de que se debe apostar por el relevo generacional en el campo tampoco estaría mal que pensaran en ese otro relevo, el de los propios representantes agrarios, que, tal vez, les cuesta más asumir.