Un grupo de investigadores liderado por la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) ha descubierto que el uso de desechos vegetales de los subproductos agroindustriales en las dietas para el ganado, además de reducir el problema medioambiental derivado de su acumulación, puede mejorar la salud del animal y la calidad de sus productos.

Han evaluado el efecto de sustituir parcialmente las materias primas de un pienso rico en cereales por granos y solubles procedentes de la industria de los biocombustibles, pulpa deshidratada de cítricos y orujo de aceituna, según ha informado la UPM este jueves en un comunicado.

De estos dos últimos subproductos agroindustriales, por ser ricos en polifenoles, cabía esperar, particularmente, que mejoraran la calidad de los productos animales, así como la propia salud del ganado, según la UPM.

Los destinatarios del nuevo pienso fueron corderos en cebo y cabras lecheras y los resultados que obtuvieron los investigadores mostraron que la introducción de los subproductos (en un porcentaje del 18% en el caso de los dos primeros y del 8% en el tercero) no tuvo ningún efecto negativo sobre el consumo del alimento, el rendimiento productivo y la salud de los animales.

También se cumplieron las previsiones sobre la mejora de los productos, no sólo al modificarse el contenido en ácidos grasos de la carne de los corderos y la leche de las cabras hacia un perfil más saludable, sino al alargarse la vida útil de la carne de ovino.

Los investigadores han concluido que «son múltiples» los beneficios que arroja el uso de subproductos agroindustriales en las dietas animales y «no es menor su contribución a la sostenibilidad de las explotaciones ganaderas»

Cabe destacar que el proyecto europeo LIFE Low Carbon Feed (LCFEED), que lidera LA UNIÓ de Llauradors i Ramaders, ha conseguido ya sus primeros resultados positivos con los piensos procedentes de desechos vegetales, en especial de las podas citrícolas y paja del arroz.