Desde la Asociación de Ganaderos 19 de Abril han vuelto a cuestionar que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación «siga planteando la erradicación de la tuberculosis bovina como un objetivo uniforme para todo el territorio nacional, cuando la realidad sanitaria, ambiental y productiva de la ganadería extensiva hace que este objetivo resulte inalcanzable en determinadas zonas», según señalan en un comunicado, donde también se incide en que endurecer las medidas no es la mejor solución.

La Asociación rechaza el planteamiento que se desprende del “Informe de situación del programa de tuberculosis. Evaluación intermedia 2026”, publicado por el Ministerio, que plantea revisar las flexibilizaciones introducidas en el Programa Nacional de Erradicación de la Tuberculosis Bovina (PNETB) en 2024, en el marco de la estrategia prevista para alcanzar la erradicación en 2030, traduciéndose en nuevas restricciones para el sector.

Para 19 de Abril, «el informe debería servir para revisar en profundidad el enfoque seguido hasta ahora, en lugar de abrir la puerta a una nueva intensificación de las medidas que incremente todavía más la presión sobre las explotaciones ganaderas. Después de cuatro décadas de aplicación de programas de erradicación, el sector lleva mucho tiempo advirtiendo que perseguir este objetivo en todo el territorio nacional, sin atender a las diferencias entre sistemas productivos y a las particularidades de cada zona, no es realista», señalan.

Asimismo, resaltan que constatar que España no avanza al ritmo previsto para alcanzar la erradicación de la tuberculosis bovina en 2030, «no es ninguna novedad. La cuestión es que todos sabemos que el estancamiento se concentra especialmente en las zonas de ganadería extensiva y es ahí donde hay que preguntarse por qué y ver si la estrategia aplicada responde realmente a las condiciones del territorio».

Así, inciden en que mientras que en las zonas donde el manejo y el control del ganado resultan más sencillos se obtienen mejores resultados, la situación es muy diferente en zonas de ganadera extensiva con una elevada cabaña como Salamanca, Ávila, Zamora, Extremadura y el oeste de Andalucía.

«UNA ESTRATEGIA QUE LOGRA SUS OBJETIVOS ADMINISTRATIVOS A COSTA DE LA DESAPARICIÓN DE EXPLOTACIONES DEBE SER OBJETO DE UNA PROFUNDA REVISIÓN»

Sin embargo, critican que el informe presenta como casos de éxito determinadas zonas de ganadería extensiva en las que se ha alcanzado el estatus de indemne, una valoración que, «a nuestro juicio, no refleja necesariamente la realidad que viven los ganaderos sobre el terreno. En muchas de esas zonas, la consecución de dicho estatus ha sido a base de sacrificios masivos y vacíos sanitarios que han supuesto acabar con explotaciones completas y que tienen consecuencias a la hora de interpretar los datos de prevalencia».

Asturias y León son ejemplos de territorios en los que, pese a haber alcanzado el estatus de indemnes, los ganaderos han sido noticia en diversas ocasiones, pues lejos de mejorar su situación epidemiológica, les ha supuesto unas consecuencias nefastas al vivir con la constante amenaza de los vacíos sanitarios que siguen produciéndose año tras año.

Por eso, lamentan que «una estrategia que logra sus objetivos administrativos a costa de la desaparición de explotaciones debe ser objeto de una profunda revisión».

En las zonas extensivas confluyen factores que condicionan la evolución de la enfermedad y dificultan su erradicación: la presencia de fauna silvestre, la interacción entre animales domésticos y silvestres, las características propias de las explotaciones extensivas y las dificultades para implantar determinadas medidas de bioseguridad. A ello se suman las consecuencias de los periodos de sequía, que pueden modificar la disponibilidad de agua y alimento y favorecer una mayor concentración de animales en determinados puntos.

En este sentido, recalcan que «endurecer las medidas no garantizaría mejores resultados en estas zonas. Antes de introducir las flexibilizaciones en el PNETB en 2024, ya se aplicaba una estrategia más restrictiva que no consiguió acercarse al objetivo de la erradicación previsto. Por ello, volver a medidas similares no resolvería lo que se plantea, ya se demostró, solo supondría incrementar nuevamente la presión sobre las explotaciones, con más restricciones, sacrificios y pérdidas para los ganaderos, sin garantías de resolver el problema».

«Somos plenamente consciente de que la tuberculosis bovina es una zoonosis y de que debe cumplir con sus obligaciones en materia de sanidad animal. No se cuestiona la necesidad de mantener una vigilancia sanitaria adecuada, sino que se pretenda alcanzar la erradicación a cualquier precio, ignorando las consecuencias para el sector», critican desde la asociación.

Asimismo, ven fundamental que el sector ganadero participe de forma efectiva en el diseño de la estrategia contra la tuberculosis bovina. «No se puede planificar el futuro de la sanidad animal desde un despacho, al margen de quienes conviven diariamente con el problema, conocen las limitaciones de las explotaciones y llevan años advirtiendo de que las medidas deben adaptarse a la realidad de la ganadería extensiva»

Por todo ello, la Asociación 19 de Abril rechaza cualquier retroceso en las flexibilizaciones introducidas en el PNETB en 2024 y reclama que, en lugar de volver a imponer al sector una estrategia que ya demostró sus limitaciones, se revise el enfoque actual, se escuche al sector y se busquen soluciones realistas que no asfixien a los ganaderos.

×