Asaja Extremadura ha valorado el compromiso de la multinacional BAT (British American Tobacco) de comprar tabaco español, fundamentalmente extremeño, para esta campaña, algo que atribuye a sus medidas de presión para que esto se produjese como el desarrollo de la campaña ‘Que se los fume Trump’.

En una nota de prensa, ha asegurado que la primera intención de BAT era desatenderse de la compra de tabaco extremeño, pero las «amenazas de boicot a sus cajetillas parecen haber tenido efecto con el compromiso que ahora se confirma».

Asaja Extremadura recordó que hace cuatro meses inició una batalla pública para conseguir que no se llevará a efecto la primera intención de esta compañía y animó a los extremeños a no adquirir cajetillas de esta multinacional, bajo el lema ‘Que se los fume Trump’.

La contratación ya había caído en seis millones de kilos en los últimos seis años en Extremadura provocando graves daños

La organización «amenazó» también con iniciar una campaña de recogidas de firmas en redes sociales contra esta compañía. Lo mismo ocurrió con la multinacional tabaquera Philips Morris, que también terminó aceptando la compra de tabaco extremeño, añadió.

Las otras dos compañías que compran tabaco en Extremadura, Altadis y Japan Tobacco Internacional, sí adquirieron desde el principio su compromiso con la estabilidad del sector del tabaco en Extremadura.

Según el presidente de Asaja Extremadura, Ángel García Blanco, fue «un momento de gran incertidumbre», en el que se vieron obligados a presionar a todos los niveles porque -recordó- en la región se cultivan unas 9.000 hectáreas de tabaco de la que viven «de forma directa 2.300 personas y de forma indirecta unas 20.000».

«Con el paso del tiempo hemos comprobado que aquella campaña fue un enorme acierto y marca un camino de trabajo a seguir en las siguientes campañas», advirtió.

El presidente de Asaja Extremadura señaló que la contratación ya había caído en seis millones de kilos en los últimos seis años en Extremadura (de 36 millones a 30 en la última campaña), lo que «está conllevando graves problemas para los productores extremeños, al margen del bajo precio que se paga por el producto».

En dicha campaña, incluido el comprador italiano Mella, se comercializaron «unos 28 kilos de la variedad Virginia, 1,6 millones de Burley y unos 400.000 kilos de Habana», concluyó.